martes, 15 de agosto de 2017

HENRI BERGSON Y EL ETERNALISMO





















HENRI BERGSON Y EL ETERNALISMO

Fermín Huerta Martín

No temo la muerte, temo el tiempo.
Interstellar

El último puñetazo filosófico recibido me lo ha propinado el filósofo francés y premio nobel de literatura en 1927 Henri Bergson.
En algún mes perdido del año 2014 me dio por comprar en un mercadillo callejero el libro La emergencia del tiempo cinemático de Mary Ann Doane, lo mejor del libro es una cita de Bergson referida a Zenón, la explicación de Bergson me fascinó (además coincidía con mis primeras reflexiones sobre el tema), enseguida comprobé que tenía un libro suyo comprado en 1985 y aun no leído: La evolución creadora, recabando información encontré su disputa con Einstein y decidí comprar Duración y simultaneidad, en Europa no pude encontrar ningún ejemplar traducido al español, así que lo tuve que pedir a América, al recibirlo no pude por menos que sorprenderme al leer en una de sus primeras páginas: Prohibida su comercialización en España. No puedo imaginar cual puede ser el motivo para que un libro editado en español no se pueda vender en España.
El libro fue una sorpresa total, por supuesto quise profundizar en el resto de su obra (Bibliografía de Henri Bergson en español), pero a medio camino de esta inmersión en los océanos bergsonianos he querido hacer un alto para escribir este texto que enlazaría con dos artículos anteriores (Tiempo para el presentismo filosófico y ¿Qué es el ego para el eternalismo?) y que trata del eternalismo, tema que tan buenos ratos me está haciendo pasar en esta época de prevejez.
Para Bergson el origen del eternalismo pasa por lo que él denomina “método cinematográfico”.
Todas las notas del libro La evolución creadora son de la edición de 1985 de RBA / Editorial Planeta.
“En lugar de atenernos al devenir interior de las cosas, nos colocamos fuera de ellas para recomponer su devenir artificialmente. Tomamos vistas casi instantáneas de la realidad que pasa, y, como ellas son características de esta realidad, nos basta enfilarlas a lo largo de un devenir abstracto, uniforme, invisible, situado en el fondo del aparato del conocimiento, para imitar lo que hay de característico en este devenir mismo. Percepción, intelección, lenguaje proceden en general así. Trátese de pensar el devenir, o de expresarlo, o incluso de percibirlo, apenas hacemos otra cosa que accionar una especie de cinematógrafo interior. Se resumiría, pues, todo lo que precede diciendo que el mecanismo de nuestro conocimiento usual es de naturaleza cinematográfica (…) El carácter cinematográfico de nuestro conocimiento  de las cosas se debe al carácter caleidoscópico de nuestra adaptación a ellas.” P. 267.
“Los griegos tenían confianza en la naturaleza, confianza en el espíritu dejado a su inclinación natural, confianza sobre todo en el lenguaje, en tanto exterioriza el pensamiento naturalmente. Mejor que negar la razón ante el curso de las cosas, al pensamiento y al lenguaje, prefirieron hacerlo al curso de las cosas.
Es lo que hicieron sin miramiento alguno los filósofos de la escuela de Elea. Como el devenir choca con nuestros hábitos de pensamiento y se inserta mal en los cuadros del lenguaje, lo declararon irreal. En el movimiento espacial y en el cambio en general no vieron más que ilusión pura. Podía atenuarse esta conclusión sin cambiar las premisas, decir que la realidad cambia pero que no debería cambiar. La experiencia nos pone en presencia del devenir, he ahí la realidad sensible. Pero la realidad inteligible, la que debería ser, es todavía más real y, ciertamente, se dirá, no cambia. Bajo el devenir cualitativo, bajo el devenir evolutivo, bajo el devenir extensivo, el espíritu debe buscar lo que es refractario al cambio: la cualidad definible, la forma o esencia, el fin. Tal es el principio fundamental de la filosofía que se desarrolló en la antigüedad clásica, la filosofía de las Formas o, para emplear un término más afín a lo griego, la filosofía de las Ideas.” P. 273-274.
“Reducir las cosas a las Ideas consiste, pues, en resolver el devenir en sus principales momentos, sustrayendo por lo demás estos mismos momentos, por hipótesis, a la ley del tiempo y recogiéndolos en la eternidad. Es decir, que venimos a parar a la filosofía de las Ideas cuando se aplica el mecanismo cinematográfico de la inteligencia al análisis de lo real.” P. 274-275.
“Y pasado, presente y futuro se contraen en un momento único, que es la eternidad.” P. 279.
“La ciencia moderna, al igual que la ciencia antigua, procede según el método cinematográfico. No puede en realidad proceder de otro modo; toda ciencia está sujeta a esta ley. Resulta esencial a la ciencia, en efecto, manipular signos con los que sustituye a los objetos mismos. Estos signos difieren sin duda de los del lenguaje por su precisión mayor y su eficacia más alta, pero no dejan por ello de referirse a la condición general del signo, que denota en forma resolutoria un aspecto fijo de la realidad.” P. 286.
“A diferencia de la ciencia antigua, que se detenía en ciertos momentos considerados como esenciales, se ocupa indiferentemente de cualquier momento. Pero siempre considera los momentos, siempre las detenciones virtuales, siempre, en suma, las inmovilidades. Es decir, que el tiempo real, considerado como un flujo o, en otros términos, como la movilidad misma del ser, escapa aquí a la mirada del conocimiento científico.” P. 292.
“Así, al lado de la nueva vía que la filosofía podía abrir, la antigua permanecía abierta. La misma por la que discurría la física. Y, como la física no retenía del tiempo más que lo que podía mostrarse de una vez en el espacio, la metafísica que se aventuraba en esta dirección debía necesariamente proceder como si el tiempo no crease y no destruyese nada, como si la duración no tuviese eficacia. Constreñida, como la física de los modernos y la metafísica de los antiguos, al método cinematográfico, abocaba a esta conclusión, implícitamente admitida en el punto de partida e inmanente al método mismo: Todo está dado.” P. 299.
“El Dios de Aristóteles, en efecto, había sido obtenido por la compresión y la compenetración recíproca de las Ideas que representan, en estado acabado o en su punto culminante, las cosas que cambian en el mundo. Resultaba trascendente al mundo y la duración de las cosas se yuxtaponía a su eternidad, de la que venía a ser un debilitamiento. Pero el principio al cual nos vemos conducidos por la consideración del mecanicismo universal, y que debe servirle de sustrato, no condensa ya en él conceptos o cosas, sino leyes o relaciones. Ahora bien, una relación no existe separadamente. Una ley enlaza entre sí términos que cambian; es inmanente a lo que rige. El principio en el que vienen a condensarse todas estas relaciones, y que fundamenta la unidad de la naturaleza, no puede pues ser trascendente a la realidad sensible; le es inmanente y es preciso suponer a la vez que está en el tiempo y fuera del tiempo, reunido en la unidad de su sustancia y, no obstante, condenado a desenvolverla en una cadena sin convenzo ni fin. Antes que formular una contradicción tan chocante, los filósofos debían haber sido llevados a sacrificar el más débil de los dos términos y a tener el aspecto temporal de las cosas por una pura ilusión.” P. 305.
 “El tiempo abstracto t atribuido por la ciencia a un objeto material o a un sistema aislado, no consiste más que en un número determinado de simultaneidades, o más generalmente de correspondencias, y que este número permanece el mismo, sea cual sea la naturaleza de los intervalos que separan unas correspondencias de otras. Jamás se presenta la cuestión de estos intervalos cuando se habla de la materia bruta; o si se les toma en consideración, es para contar ahí con correspondencias nuevas, entre las cuales podrá pasar todavía todo lo que se quiera. El sentido común, que sólo se ocupa de los objetos separados, como también la ciencia, que no considera más que sistemas aislados, se coloca en los extremos de los intervalos y no a lo largo de los intervalos mismos. Por lo cual podríamos suponer que el flujo del tiempo tomó una rapidez infinita, que todo el pasado, el presente y el porvenir de los objetos materiales o de los sistemas aislados se hizo patente de una vez en el espacio: nada habría que cambiar ni en las fórmulas del sabio ni incluso en el lenguaje del sentido común. El número t significaría siempre lo mismo. Contaría todavía con el mismo número de correspondencias entre los estados de los objetos o de los sistemas y los puntos de la línea plenamente trazada que sería ahora "el curso del tiempo".”  P. 21.
“El mecanicismo radical implica una metafísica en la que la totalidad de lo real es poseída en bloque, en la eternidad, y en la que la duración aparente de las cosas expresa simplemente la debilidad de un espíritu que no puede conocerlo todo a la vez.” P. 46.
“Para que el sistema de hoy pueda superponerse al de ayer, sería preciso que éste hubiera esperado a aquél, que el tiempo se hubiese detenido y que todo fuera simultáneo con todo: esto es lo que ocurre en geometría, pero sólo en geometría.
La inducción implica, pues, ante todo, que en el mundo del físico, al igual que en el del geómetra, el tiempo no cuenta.” P.194.
“Supongamos que esta rapidez de flujo se hace infinita. Imaginemos, como decíamos en las primeras páginas de este libro, que la trayectoria del móvil T sea dada de una vez y que toda la historia pasada, presente y futura del universo material sea desplegada en el espacio. Subsistirán las mismas correspondencias matemáticas entre los momentos de la historia del mundo que se abren en abanico, por decirlo así, y las divisiones T1, T2 T3..., de la línea que se llamará, por definición, "el curso del tiempo". En relación con la ciencia nada habrá cambiado. Pero si, al desplegarse así el tiempo en espacio y al convertirse la sucesión en yuxtaposición, la ciencia no cambia nada en lo que ella nos dice, es que en lo que nos decía no tenía en cuenta ni la sucesión en lo que ofrece de específico ni el tiempo en lo que ofrece de fluido. No tiene ningún signo con el que expresar la sucesión y la duración, que es lo que sorprende nuestra conciencia. No se aplica ya al devenir, en lo que tiene de móvil, desde el momento que los puentes arrojados al río de tarde en tarde no siguen el agua que corre bajo sus arcos.” P. 293.
“Entonces, como la sucesión por venir terminará por ser una sucesión pasada, nos persuadimos de que la sucesión por venir exige el mismo trato que la duración pasada, que desde ahora puede desarrollarse, y que el futuro está ahí, enrollado, ya pintado sobre la tela. ¡Ilusión, sin duda, pero ilusión natural, tenaz, que durará tanto como el espíritu humano!” P. 296.
“Y siendo la afirmación esencial del mecanicismo la de una solidaridad matemática de todos los puntos del universo entre sí, de todos los momentos del universo entre sí, la razón del mecanicismo debía encontrarse en la unidad de un principio en el que se reuniese todo lo que hay de yuxtapuesto en el espacio, de sucesivo en el tiempo. A partir de entonces, suponíamos dada de una vez la totalidad de lo real. La determinación recíproca de las apariencias yuxtapuestas en el espacio asentaba en la indivisibilidad del ser verdadero. Y el determinismo riguroso de los fenómenos sucesivos en el tiempo expresaba simplemente que el todo del ser está dado en lo eterno.” P. 301.
Bergson publicó La evolución creadora en 1907 y en 1922 publica Duración y simultaneidad donde vuelve a tratar el tema, las citas son de la edición de Ediciones del signo de 2004.
“Inmanente a nuestra medida del tiempo es pues, la tendencia a vaciar su contenido en un espacio de cuatro dimensiones en el que pasado, presente y porvenir estarían yuxtapuestos o superpuestos desde siempre. Esta tendencia expresa simplemente nuestra impotencia para traducir matemáticamente el tiempo mismo, la necesidad en la que estamos de sustituirlo, para medirlo, con simultaneidades que contamos: éstas son instantáneas; no participan de la naturaleza del tiempo real; no duran. Son simples fotografías del espíritu, que jalonan con detenciones virtuales la duración consciente y el movimiento real, utilizando a este efecto el punto matemático que ha sido transportado del espacio al tiempo.” P. 101-102.
“Pero la operación por la cual convertimos el tiempo en espacio para medirlo nos informa implícitamente sobre su contenido. La medida de una cosa es a veces reveladora de su naturaleza, y la expresión matemática resulta tener justamente aquí una virtud mágica: creada por nosotros o surgida a nuestro llamado, hace más de lo que pedíamos, porque no podemos convertir en espacio al tiempo ya transcurrido sin tratar igualmente al Tiempo en su totalidad: el acto por el cual introducíamos el pasado y el presente en el espacio extiende allí, sin consultarnos, el porvenir. Este nos queda sin duda oculto por una pantalla; pero lo tenemos ahora, completamente hecho, dado con el resto. Incluso, lo que llamábamos el fluir del tiempo no era sino el deslizamiento continuo de la pantalla y la visión gradualmente obtenida de lo que esperaba, globalmente, en la eternidad. Tomemos entonces esta duración por lo que ella es, por una negación, por un impedimento sin cesar diferido de todo ver: nuestros propios actos no nos aparecerán más como un aporte de novedad imprevisible. Forman parte de la trama universal de las cosas, dada de una vez. No los introducimos en el mundo; es el mundo el que los introduce completamente hechos en nosotros, en nuestra conciencia, a medida que los alcanzamos. Sí, somos nosotros los que pasamos cuando decimos que el tiempo pasa; es el movimiento delante de nuestra visión el que actualiza, momento a momento, una historia virtualmente dada enteramente. Tal es la metafísica inmanente a la representación espacial del tiempo. Es inevitable. Distinta o confusa, fue siempre la metafísica natural del espíritu  especulando sobre el devenir.” P. 103-104.
“No podemos medir el tiempo sin convertirlo en espacio” P. 104.
“Pero este  razonamiento iría contra el principio mismo de la teoría de la Relatividad, que es no suponer jamás  nada más allá de lo que es actualmente comprobado y de la medida efectivamente tomada. Sería postular que, anteriormente a nuestra ciencia humana, la cual está en un perpetuo devenir, hay una ciencia integral, dada en bloque, en la eternidad, y confundiéndose  con la realidad misma: nos limitaríamos a adquirirla jirón por jirón. Tal fue la idea dominante de la metafísica de los griegos, idea retomada por la filosofía moderna y natural además a nuestro entendimiento. Admito que se adhiera a ella; pero no se debería olvidar que es una metafísica, y una metafísica fundada sobre principios que no tienen nada en común con los de la Relatividad.” P. 130.
“Lo que es dado  como movimiento en un espacio de un número cualquiera de dimensiones puede ser representado como forma en un espacio que tiene una dimensión más” P. 196.
“Veo nuestro universo sólido, según nuestra manera de hablar; está hecho del amontonamiento de todas vuestras imágenes planas, pasadas, presentes y futuras. Veo también  vuestra conciencia viajando perpendicularmente a estos planos superpuestos, no tomando jamás  conocimiento sino de aquél que ella atraviesa, percibiéndolo como presente, pero ignorando a los que están adelante y que entran por turno en su presente para venir inmediatamente a enriquecer su pasado.” P. 203.
“El montón de imágenes apiladas que constituye la totalidad de los estados del universo no tiene nada que implique o explique el movimiento por el cual vuestro espacio P las ocupa por turno, o por el cual (esto viene a ser lo mismo, según vosotros) ellas vienen por turno a llenar el espacio P en el que estáis. “ P. 203.
“Vosotros queréis, en efecto, que vuestro plano  P atraviese todas las imágenes  puestas allí para vuestra espera, de todos los momentos sucesivos del universo. O (lo que viene a ser lo mismo) queréis que todas estas imágenes dadas en lo instantáneo o en la eternidad sean condenadas, en razón de una invalidez de vuestra percepción, a aparecernos  como pasando por turno sobre vuestro plano P. Poco importa  además que os expreséis de una manera o de la otra ya que en los dos casos hay un plano P –es el espacio-, y un desplazamiento de este plano paralelamente a sí mismo –es el Tiempo- que hace que el plano recorra la totalidad del bloque puesto una vez por todas. Pero, si el bloque es realmente dado, podéis también cortarlo por cualquier otro plano P´ desplazándose todavía paralelamente a sí mismo y recorriendo así en otra dirección la totalidad de lo real. Habréis hecho una nueva repartición del espacio y del tiempo, tan legítima como la primera, puesto que solo el bloque sólido tiene una realidad absoluta.” P. 206.

Espero que estas notas basten para haceros una idea de la posición de Bergson sobre el tema. No voy a extenderme sobre su postura ante el mismo, el que esté interesado puede acceder a sus libros, algunos de los cuales se pueden encontrar gratis en Internet, baste decir que es un presentismo filosófico  muy interesante y que si puedo espero escribir sobre el mismo  en un futuro aun no escrito.
Bergson como buen presentista no puede desprenderse de su presentismo al estudiar el eternalismo, sufre así la paradoja de las ilusiones, los eternalistas creen que el aspecto temporal de las cosas es una ilusión, y los presentistas creemos que el “todo está dado” es una ilusión. De tal forma que aunque afirme en la pág. 206 (intentando ponerse en el punto de vista eternalista) “Solo el bloque solido tiene una realidad absoluta”, habría que ver cómo encaja la conciencia en esa afirmación, ¿forma parte la conciencia del bloque  solido? Donde Bergson cita la conciencia en el ámbito del eternalismo siempre la acompaña algún tipo de movimiento.
Pág. 103…lo que llamábamos el fluir del tiempo no era sino el deslizamiento continuo de la pantalla…
Pág. 199…recorrido de nuestra conciencia…
Pág. 201…viajaría nuestra conciencia…
Pág. 203…explique el movimiento por el cual  vuestro espacio P las ocupa por turno…
Pág. 206…vuestro plano P atraviese todas las imágenes…
Todos estos movimientos ¿están incluidos en el bloque solido? Si supusiéramos que así es ¿Cómo entender entonces lo siguiente?
Pág. 206 “Pero, si el bloque es realmente dado, podéis también cortarlo por cualquier otro plano P´ desplazándose  todavía paralelamente a sí mismo y recorriendo así en otra dirección la totalidad de lo real.”
Pero esto implicaría salir del bloque sólido, algo imposible si es la única realidad absoluta. Otra cosa es que dentro del bloque sólido se pudiera cambiar de dirección (cuentan que para Buda el tiempo era reversible y que podía recorrerlo al revés), pero para que esto sea posible debe tener la posibilidad y el “conocimiento” de cómo hacerlo, aunque sería para vivirlo al revés ya que el eternalismo prohíbe cambiarlo, (Parece ser que John William Dunne 1875-1949 creía que “pasado, presente y futuro son de hecho simultáneos y sólo experimentados secuencialmente debido a nuestra percepción mental de ellos. En el estado de sueño la mente no está encadenada de esta manera y es capaz de percibir acontecimientos del pasado y del futuro con la misma facilidad”).
Otra opción es que la conciencia tuviese poderes sobrenaturales y pudiese desplazarse a cualquier parte del bloque sin pasar por las partes intermedias o acelerando su viaje en las partes no deseadas.
Si se leen mis dos artículos mencionados se sabrá que la opción del eternalismo actual (personificada por Gustavo Esteban Romero) sería la de que: “El devenir no es una propiedad de los eventos físicos, sino de la conciencia de dichos eventos, llamamos “devenir” a la serie de estados de conciencia asociados a un cierto curso de eventos, los eventos no pasan, sólo son.” Esto se debe a que para el eternalismo el movimiento dentro del bloque sólido es imposible (los eventos no pasan, sólo son), pero si negamos la posibilidad de movimiento dentro del bloque sólido, todos los ejemplos citados que asocian conciencia y movimiento son imposibles, a no ser que la conciencia sea un ente espiritual de naturaleza diferente al bloque sólido (Alois Wenzl habla de una quinta dimensión del mundo, segunda dimensión temporal, para referirse al tiempo que necesitaría una conciencia que efectuase una migración trascendental a lo largo del espacio-tiempo estático. Esta segunda dimensión temporal solucionaría el problema de la libertad personal), o que el movimiento sea una alucinación que sufre una conciencia material inmóvil. Lo que nos lleva al PFE Problema fundamental del eternalismo que no puede eliminar de su propuesta de explicación el movimiento en alguna de sus formas, lo que restauraría el presentismo sin remedio.
La lectura de Bergson me ha hecho dar cuenta de un nuevo problema que surgiría si se aceptase la versión eternalista de la conciencia viajera. Gustavo cita a Weyl que dice: “El mundo objetivo simplemente es, no transcurre. Sólo mi conciencia, subiendo por la línea de mi vida, hace que una sección de este mundo torne a la vida como una imagen fugaz en el espacio que cambia continuamente en el tiempo.” Es decir, solo cuando la conciencia viajera se encuentra dentro del evento-cuerpo humano congelado este cuerpo está vivo, lo cual quiere decir que si los ritmos de “viaje” de las conciencias viajeras no coinciden, podemos pasar la “vida” rodeados de eventos-cuerpo “muertos”, es decir, que no contienen en ese momento a la conciencia viajera, así podemos estar delante de nuestros padres o hijos que no serían más que maniquíes huecos sin verdadero interior pues sus respectivas conciencia-viajeras están en otro punto del bloque sólido, a la vez contemplando una imagen nuestra también hueca. Pero esto importa poco a los eternalistas habituados al término “ilusión”.
Leer a Henri Bergson me desborda, y yo amo a los filósofos que me desbordan.

Otros artículos míos sobre el tiempo:
Tiempo en Bunge
Tiempo y devenir en el materialismo filosófico
Tiempo para el presentismo filosófico
¿Qué es el ego para el eternalismo?
Henri Bergson y el eternalismo
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2017/08/henri-bergson-y-el-eternalismo.html

Otro artículo mío sobre Henri Bergson:
Bibliografía de Henri Bergson en español
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2017/07/bibliografia-de-henri-bergson-en-espanol.html


domingo, 23 de julio de 2017

BIBLIOGRAFIA DE HENRI BERGSON EN ESPAÑOL




















BIBLIOGRAFIA DE HENRI BERGSON EN ESPAÑOL

Fermín Huerta Martín


1889
TESIS DOCTORALES
El concepto de lugar en Aristóteles. Editorial Encuentro 2014.
Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia. Prometeo Libros 2016.
1896
Materia y memoria. Editorial Cactus 2006.
1900
La risa. Alianza Editorial 2016.
1901
La vida y la obra de Ravaisson. Discurso publicado en 1904. Incluido en El pensamiento y lo moviente 1934.
El sueño. Conferencia. Incluido en La energía espiritual 1919 y en La construcción del sueño. Ediciones Alquimia 2016.
1902
El esfuerzo intelectual. Artículo. Incluido en La energía espiritual 1919.
1902-1903
Historia de la idea del tiempo. Paidós, Mexico. 2017. Curso del Collège de France.
1903
Introducción a la metafísica. Artículo. Incluido en Introducción a la metafísica. Siglo Veinte 1979 y en El pensamiento y lo moviente 1934.
1904
Le paralogisme psycho-physiologique. Artículo. Incluido en La energía espiritual 1919, con el título El cerebro y el pensamiento: una ilusión filosófica. Incluido también en El alma y el cuerpo 2009.
1906
L'idée de néant. Artículo incluido en La evolución creadora 1907.
1907
La evolución creadora. Editorial Cactus 2016.
1908
El recuerdo del presente y el falso reconocimiento. Incluido en La energía espiritual 1919.
1911
La intuición filosófica. Ponencia. Incluido en El pensamiento y lo moviente 1934.
La percepción del cambio. Conferencia. Incluido en El pensamiento y lo moviente 1934.
La conciencia y la vida. Conferencia. Incluido en La energía espiritual 1919.
1912
El alma y el cuerpo. Conferencia. Incluido en La energía espiritual 1919 y en El alma y el cuerpo 2009.
1913
“Fantasmas de vivos” e “Investigación psíquica”. Conferencia. Incluido en La energía espiritual 1919.
La filosofía de Claude Bernard. Incluido en El pensamiento y lo moviente 1934.
1916
El alma humana. Biblioteca España. Imprenta clásica española. Madrid. Contiene dos conferencias dadas en Madrid de 1916 El alma humana y La personalidad.
Discurso en la Residencia de Estudiantes (Madrid) 1 de mayo. Incluido en el libro La filosofía de Henri Bergson de Manuel García Morente de 1917.
Dos ideales. Fragmento de la conferencia La personalidad (dada en Madrid el 6 de mayo de 1916). Revista España nº 69 año II, 18 de mayo.
1919
La energía espiritual. Editorial Cactus 2012.
1922
Recéption d´Einstein. La Théorie de la Relativité. Publicada como Discusión con Einstein en Duración y Simultaneidad 2004.
Duración y Simultaneidad. Ediciones del signo 2004.
1924
Los tiempos ficticios y el tiempo real. Artículo. Incluido en Duración y Simultaneidad 2004.
Bergson a E. Peillaube. Respuesta de Henri Bergson. Carta. Incluido en Duración y Simultaneidad 2004.
1930
Lo posible y lo real. Artículo. Incluido en El pensamiento y lo moviente 1934.
1932
Las dos fuentes de la moral y la religión. Ediciones Altaya 1999.
1934
El pensamiento y lo moviente. Editorial Cactus  2013.
1941
Mecánica y mística. Sucesores de Rivadeneyra. Madrid. (Observaciones finales del libro Las dos fuentes de la moral y la religión).
1942
Breviarios del pensamiento filosófico. Bergson. Estudio sobre su doctrina y selección de textos. Editorial Sudamericana.
1947
Abreviatura de La evolución creadora. Revista de Occidente. Argentina.
1963
Henri Bergson Obras Escogidas. Editorial Aguilar. Incluye Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia, Materia y memoria, La evolución creadora, La energía espiritual, El pensamiento y lo moviente.
2011
Lecciones de estética y metafísica. Ediciones Siruela.
2016
La inteligencia. Cuatro conferencias y dos cartas breves. Interzona.
Memoria y vida. Selección de textos. Alianza Editorial.


---


No escarmiento con esto de las bibliografías, esta es la tercera que publico en el blog. A diferencia de las otras dos esta es mucho más corta, a semejanza de las otras dos (aparte de que el apellido del autor empieza por B) el protagonista de la bibliografía es un filósofo que lleva camino de ejercer la misma influencia que los dos anteriores, mis admirados Gustavo Bueno y Mario Bunge.
La bibliografía es corta porque se centra en las traducciones al español de la obra de Henri Bergson.
A punto de cumplir 55 años, este blog es de los pocos espacios donde puedo hacer lo que me apetece y ahora me apetece hacer esto.
Con las obras recogidas no me extiendo en diferentes traducciones, ediciones o editoriales, he puesto las que poseo yo o las más recientes para favorecer su adquisición.
Esta bibliografía es un espacio abierto en el sentido de que cualquier aportación que la enriquezca será bienvenida.

Otro artículo mío sobre Henri Bergson:
Henri Bergson y el eternalismo
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2017/08/henri-bergson-y-el-eternalismo.html

martes, 13 de septiembre de 2016

EL MOMENTO GUSTAVO BUENO





















EL MOMENTO GUSTAVO BUENO

Fermín Huerta Martín

Ante la muerte del filósofo español materialista Gustavo Bueno hago un recorrido de mi relación con su obra.

El pasado 7 de agosto de 2016 moría Gustavo Bueno a punto de cumplir 92 años.
Junto con Mario Bunge, Bueno era para mí un padre intelectual, digo padre por considerarlo un peldaño por encima de maestro. Hay un dato objetivo que revela mi interés por su obra: he leído 43 libros suyos y escrito 12 artículos sobre ellos. Con la intención de no perder esa objetividad he repasado mi Diario filosófico (que escribo desde 1982 y recoge todos los libros que leo).
La primera fecha en la que menciono a Bueno es del 17 de febrero de 1990 donde comento:
“Fruto de dos apariciones recientes en televisión en Tribunal popular y La clave, compro un libro de Gustavo Bueno Etnología y utopía”
La decisión de Bueno de aparecer en televisión cuando era requerido me parece un acierto total, más aun en la época anterior a Internet. Era una manera eficaz de darse a conocer, de divulgarse. A mí me sirvió para conocerlo y decidir comprar un libro suyo, en concreto la 2ª edición de Etnología y utopía (posteriormente compre la primera edición también). Las tres páginas de apuntes que tome de la lectura reflejan lo poco que entendí del libro, sin embargo os copio dos ejemplos de las perlas que soltaba Bueno en ese libro y que fueron las responsables de querer leer más obras suyas:
“Lo que muchos etnólogos llegan a considerar como la peculiar sabiduría de su "perspectiva etnológica" —una sabiduría reductora, que oponen a la de los demás científicos y a la de los filósofos— es, sin embargo, una sabiduría transcendental (no científico-categorial) y, por ello, puede ser ofrecida como alternativa al "etnocentrismo" filosófico. Pero, desde supuestos materialistas, semejante sabiduría es, más que transcendental, el límite de toda transcendentalidad: es la sabiduría teológica (gnosticismo) o la sabiduría escéptica (el nihilismo) bajo la forma aséptica y "científica" de un neutralismo nivelador. Tanto la una como la otra son sabidurías de cuño filosófico "helénico", aunque en su posición límite, aquélla en la que la propia sabiduría se destruye. El gnosticismo es el límite metafísico de la sabiduría filosófica. El escepticismo es su límite negativo, crítico. Ambas destruyen la Filosofía a partir de ella misma. La primera, porque cree "saberlo todo"; la segunda, porque dice, de acuerdo con su "algoritmo", no saber nada. Pero la Filosofía —en cuyo seno se configuró precisamente el "argumento etnológico": basta recordar a Jenófanes, que sabía que los etíopes representarían a sus dioses en negro— se recupera con la negación de aquellos límites, con lo que Marx llamaba la "crítica de la crítica crítica", porque, efectivamente, aunque hay muchas cosas en el mundo que no caben en mi filosofía, también es verdad que si todo principiante es un escéptico, todo escéptico es un principiante.” Pág. 35.
“La "Fe" contiene entre sus dogmas suficientes dispositivos para hacerse compatible con cualquier género de resultados científicos, que se dan "en otro plano". Pág. 139.
El 21 de abril de 1990 compro Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y la religión, anoto en mi Diario “comienzo a leer congelando por ahora el de Bunge (Mente y sociedad)” prueba del interés que suscitó en mí. Anoto el día 20 de junio: “El libro que he leído es denso y complejo en su casi totalidad”  Al mismo tiempo encargo El animal divino y Ensayos materialistas.
El día 23 de junio escribo: “Finalmente he conseguido por ahora Ensayos materialistas de Bueno por lo que paso a leerlo y se puede decir que continua mi línea Bueno. Parece que por fin estoy frente a un genuino libro de filosofía de él.”
El 7 de julio escribo: “Termino de leer Ensayos materialistas, tengo que decir muy a mi pesar que este libro no a cubierto mis expectativas, que me ha defraudado, libro extenso, denso y complejo. Académico, lleno de fórmulas lógicas, de frases no traducidas de otros idiomas, de constantes referencias a los clásicos, junta una idea de innecesaria complejidad que no he sabido desvelar y que me ha hecho quedarme con las ganas al leerlo. Con la sensación de no haber “captado su esencia”, libro al fin “académico” y como tal, por encima de mis posibilidades. Pero quizás por alguna de sus partes más o menos comprendidas, referencia obligada de futuras consultas o relecturas.”
En septiembre de 1990 me suscribía a la revista El Basilisco, editada por la órbita de Bueno.
6 de octubre: “Definitivamente El animal divino está agotado, termina así la odisea de tres meses de búsqueda”
2 de marzo de 1991: “Termino de leer Symploké de Bueno, Hidalgo e Iglesias, un libro que es una exposición de la filosofía de Bueno, comprimida en temas y capítulos y que será referencia obligada en el futuro para consultar. El libro a pesar de estar destinado a 3º de BUP es lo habitualmente complicado que suelen ser los libros de Bueno con una terminología técnica filosófica, simbología lógica, citas en latín y griego, etc. A pesar de todo es una herramienta imprescindible para seguir avanzando en mi camino filosófico y uno de los mejores libros que he leído nunca.”
28 de mayo: “Termino de leer Sobre Asturias, una recopilación de artículos aparecidos en prensa la mayoría. Es un libro inteligible casi al 100% pero además muy interesante de la faceta “social” de un filósofo de la talla de Bueno, preocupado de lo que le rodea y dando su opinión. En los textos va soltando pequeñas dosis de su materialismo filosófico y a veces resulta cómico, cuando no sorprendente, ciertas referencias ultratécnicas (de filosofía o ciencia) en contextos mundanos.”
8 de junio: “inicio la bibliografía de Bueno”.
Deje de trabajar en ella en 2004.
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2010/07/bibliografia-de-gustavo-bueno.html
16 de junio: “Termino de leer Materia, un libro interesante que me ha permitido acceder a una primera comprensión de la teoría de Bueno de los géneros de materialidad expuestos en Ensayos materialistas, de una forma más completa y global. Lo negativo del libro son sus referencias escritas en griego o latín y su bibliografía en alemán. Este es uno de los aspectos más negativos de la filosofía académica que Bueno defiende, puesto que hace que quien no sea universitario (como yo) no puede acceder completamente a su obra por sus referencias a los idiomas antes citados. Y es que una cosa es renegar de la opinión mundana y otra aceptar solo de enseñanza universitaria para arriba, existiendo (creo yo) un campo intermedio de gente que nunca hemos estudiado ni griego ni latín (por estudiar formación profesional o similares) y que sin embargo tenemos inquietudes filosóficas que se ven mermadas por las continuas referencias a estos idiomas no traducidas. Esta es una visión incompleta de la realidad filosófica del país.”
15 de mayo de 1993: “Termino de leer el libro de Walter Filosofía y ciencia en la URSS. Interesantísimo libro que un poco por casualidad me ha permitido empezar a aclararme las fuentes originarias y directas del materialismo filosófico de Bueno, incluso esa expresión seguida de marxista aparece en el libro. Aquí he encontrado en trozos seleccionados de la obras de Marx, Engels, Lenin y Stalin conceptos que había encontrado en Bueno como naturaleza infinita, materia inagotable, etc. Aunque tras profundizar un poco en el conocimiento del materialismo dialéctico tengo que reafirmar la impresión que me produjo en una vez anterior y más superficialmente conocida de ser una filosofía con toques absurdos e irracionales, puede decirse que es el pilar sobre el que se edifica más tarde la obra de Bueno, la cual modifica la parte dialéctica y refina (gracias a las ciencias) la parte material (como su ambigua postura sobre las relaciones ideas/cerebros) del materialismo dialéctico mejorándolo notablemente.
Ahora leeré los artículos de Bueno en El Basilisco 1 al 6 y así espero aclarar más conceptos sobre su obra y volver a atacar por tercera vez su libro capital Ensayos materialistas.”
 28 de junio: “En la actualidad estoy enfrascado en la relectura de Ensayos materialistas, creo que poco a poco voy arañando la superficie de este monolito inmenso que es la filosofía de Bueno.”
8 de julio: “Ayer termine de leer por tercera vez Ensayos materialistas, libro clave en la producción de Bueno. En esta lectura creo rondar ya el 90% de comprensión de texto. He encontrado además las ideas-gérmenes de lo que después será posturas más desarrolladas. También he dado un paso grande de acercamiento a las posiciones “dialécticas” sobre todo a causa de cambiar mi errónea información sobre esta postura y que encontraría una total comprensión y consentimiento en la oposición metafísico/dialectico que Bueno siguiendo a los clásicos también suscribe. Pero a pesar de ello creo estar todavía más cerca del pensamiento de Bunge, a pesar de una grave carencia, no disponer de su obra capital el Treatise, y es que sus 13 libros que tengo y he leído con ser importantes no pueden compararse con este de Bueno a una exposición ontológica profunda.
Paso a comentar mis puntos de acuerdo o desacuerdo con sus ideas en la medida en que creo comprenderlas:
1-La concepción materialista avanza criticando las concepciones metafísicas y no sobre los resultados de las ciencias naturales que pueden ser compatibles con sistemas idealistas, espiritualistas, etc.
Esto, con ser legítimo, parece dejar al materialismo a merced de la existencia de las concepciones metafísicas, y parece como si de no existir estas no existiera aquella. Repito con ser legítimo, y yo he usado símiles parecidos en algún artículo, creo que la mejor concepción materialista debe partir de los resultados de las ciencias naturales, que nunca encontraran  (si no existen) entes inmateriales que refuten el materialismo. Aunque estoy de acuerdo en que catalogar a la ciencia de materialista es una postura filosófica.
2-Estaria de acuerdo con que fuera de la materia no hay nada. En que la forma es la materia que se relaciona con otra materia de un cierto modo, que el movimiento es la relación entre partes de materia. En que toda filosofía verdadera ha de ser entendida como materialista.
3-Vuelvo a dudar cuando dice que el dogmatismo y el escepticismo son negación del saber, y cuando pone los límites del pensamiento en el mundo y la nada. Porque de ser consecuente con su postura filosófica debe reconocer que el destino de la conciencia es la nada, aunque no lo sea de la materia (¿).
4-Cuando habla de la materia y dice que es plural, estoy de acuerdo, cuando dice que es indeterminada, en el sentido de que aun quede por descubrir (o determinar) formas de materia (materia oscura) estoy de acuerdo. Pero cuando dice que es infinita ya no puedo estar de acuerdo y no porque piense que es finita, sino porque pienso que es un postulado incomprobable, por lo menos de momento en cualquiera de los dos sentidos. Lo mismo que cuando dice que la realidad es inagotable, no sé si expresa una certeza (a la que no sé cómo ha llegado) o un deseo.
5-Solo en un sentido que no implique contradicciones puedo aceptar la pluralidad de verdades contrapuestas entre si algunas de ellas.
6-Lo de implantación gnóstica/política de la filosofía, tal vez habría que buscar una tercera vía que fuese intermedia de las dos o por lo menos que suavizase el concepto de “salvación” en la implantación gnóstica, para poder identificarme al menos yo.
7-Lo de que el mundo se produce en el acto de conocer, si es una metáfora si, sino no.
8-La verdad como identidad sintética tengo que profundizar más pero no es muy diferente del sentido tradicional de adecuación signos/objetos.
9-Y por fin su distinción naturaleza/cultura estaría de acuerdo.
Para terminar quisiera referirme al cambio de mentalidad que tengo que experimentar para comprender toda la filosofía de Bueno y por supuesto para aceptarla. Un cambio que incluya cosas que quizás por no tener desconozco, y que sería un esfuerzo más en mi carrera filosófica en solitario hacia no sé dónde.”
16 de octubre de 1993: “Comienzo a leer el tomo 2 de la Teoría del cierre categorial. Saltándome un poco a la torera el orden ya empezado, pero es que creo que es tan interesante que no puedo esperar más. Ante mi tengo la doble tarea de buscar respuestas a las críticas de Bueno y varios autores en Actas del 2º Congreso de Teoría y Metodología de las ciencias, sobre Bunge.”
8 de enero de 1994: “Termino de leer el segundo tomo de la Teoría del cierre categorial. Libro importante de Bueno en que toca temas como la critica a Bunge, las categorías o las totalidades. Espero continuar leyendo el tomo 3 y a la espera de continuar con los siguientes, en especial el 5 que promete un diccionario de palabras que espero amplíe el de Symploké.”
23 de marzo: “Termino de leer el tomo 3 de TCC y aunque tengo ya el 4 y el 5 (este último con un  interesante glosario) voy a parar de leer esto de momento y leeré el prólogo al libro de A. Fdez. Los dioses olvidados, de Bueno, y el Protágoras de Platón comentado por Bueno.
La TCC de  Bueno es una obra extensa y compleja pero de la que voy extrayendo importante información y observando la complejización progresiva de sus ideas y nuevas palabras para sus investigaciones. Es una obra a releer por lo menos en sus textos más comprometidos filosóficamente. Parece que tiene otros libros listos para editar, no para el hombre a sus años, espero que pueda culminar con éxito sus proyectos editoriales.”
25 de marzo: “Por fin puede decirse que existe un texto de Bueno que expone en una cierta síntesis su filosofía, es el prólogo al libro de Tresguerres Los dioses olvidados. Bello articulo y muy importante, referencial.”
18 de abril: “Tengo varios planes para la obra de Bueno, desde un repaso serio de todos mis apuntes de el para hacer gráficos que me ayuden a comprender sus teorías hasta un diccionario con sus principales vocablos “especiales” o quizás fotocopiar sus libros con este tema y recortar y fabricarme uno.”
14 de mayo de 1994: “Realizo un cuadro-resumen de la TCC, es como una síntesis de algunas de las lecturas de Bueno tras 4 años de estar con él. Ahora solo me cabe esperar más libros de Bueno y continuar leyéndolos.”
27 de agosto: “Sin duda alguna de las lecturas hechas este verano, lo más interesante ha sido (paradójicamente) una relectura, la de la conferencia de Bueno en el 1º Congreso de Teoría y Metodología de las ciencias sobre el cierre categorial aplicado a las ciencias físico-químicas. Esta bella exposición  de la TCC del año 82 que algo pesadamente leí casi diez años después, en el 91, pero que no entendí excesivamente. Resulta que 3 años después mis esfuerzos se han visto recompensados y puedo decir que comprendo aquella exposición y (que cada vez mas) comparto sus puntos de vista, y que el punto de vista Bueno empieza casi a empatar con el punto de vista Bunge, lamentablemente de este último autor no leo lo que debería leer y lo peor es que no releo lo que debería releer. Mientras que de Bueno por ser un producto español estoy más al día de su obra. Lo cierto es que no hay demasiado por lo que alegrarme, pues la publicación en 15 Vol., de su TCC hace que aquella exposición  del 82 quede desbordada y que por lo tanto se tenga que trabajar en el nuevo y ultimo material ahora que el viejo material estaba siendo digerido. Así, ahora que podría suscribir su distinción entre emergencia y anamorfosis, esta ha sido re expuesta y complicada de tal manera que necesito nuevos esfuerzos para comprenderla y juzgar después mi adhesión o no, teniendo en cuenta su arriesgada maniobra de situar cosas fuera de la esfera positiva de las ciencias a la hora de explicar la anamorfosis. Seguiremos luchando con la obra de Bueno.”
19 de noviembre: “Comienzo a trabajar en un artículo con críticas a la filosofía de Bueno.”
31 de diciembre de 1994: “Trabajo en mi artículo ¿Es necesaria la Materia ontológico-general? Se frena mi pasión desbordada por Bueno y tiendo de nuevo a Bunge.”
7 de marzo de 1995: “Me debato tortuosamente en estos días sobre una difícil cuestión filosófica para poder terminar mi artículo  ¿Es necesaria la MOG? Es relativa al M3 bueniano ¿existían los objetos  de M3 antes de surgir el hombre? Vueltas y vueltas.”
10 de marzo: “Estoy realmente atascado con esa parte de mi artículo  sobre la MOG. La cuestión es la siguiente ¿Qué conceptos de los utilizados por Bueno en su M3 son susceptibles de existir antes de la aparición del hombre? Todo comenzó con el concepto “orbita”, si podemos afirmar que la Tierra existía antes de la aparición del hombre, es innegable que debemos reconocer que también existía su órbita, trabajo ahora (por cierto dedicando más tiempo  a este problema de lo que puedo recordar en anteriores artículos) en delimitar que conceptos de M3 son inherentes al hombre y cuáles no. Tengo muchas dudas con conceptos como clases, números, etc. Porque es también evidente que lo mismo que la Tierra y su órbita existían, había 9 planetas (o los que hubiera) y que existía la clase de planetas del sistema solar ¿o no? La ayuda del referente fisicalista y la concreción individual de cada concepto que eran los apoyos con los que partía no me acaban de salvar del atolladero en el que estoy metido.”
29 de abril de 1995: “El pasado jueves día 27 ocurrió un acontecimiento importante, según las encuestas más de 3 millones de personas de este país vimos a Bueno por TV. Se trataba del primer programa de Un paseo por el tiempo presentado por Julio Otero. De alguna manera el acontecimiento tiene su importancia por dar a conocer al gran público un pensador como Bueno. De hecho 5 de los 7 periódicos que he comprado hoy lo reseñan, en su mayor parte con halagos para Bueno y alguna crítica a la Otero.”
9 de septiembre: “Doy por finalizado mi artículo ¿Es necesaria la MOG? Sin duda mi mejor artículo de cuantos he escrito, el más trabajado y simbólicamente el más importante por lo que de critica a mi admirado Bueno tiene.”
El artículo permanece inédito. Me he planteado varias veces publicarlo en mi blog sin conseguirlo.
28 de octubre: “Comienzo a leer el libro La filosofía de Gustavo Bueno, por lo ojeado, un libro importante porque por fin encuentro criticas de su obra”
27 de marzo de 1996: “Termino de leer ¿Qué es la filosofía? Pagaría dinero por haber estado presente en esa conferencia.”
2 de abril: “El día que tenga en mis manos El animal divino, podre gritar y cantar ¡Aleluya! De los tres libros pedidos a Pentalfa solo me mandan La ontología materialista de GB de F. Giménez. Los otros dos de Bueno El animal divino y El sentido de la vida, aún no han sido publicados. ¿Existe en el Universo una editorial más bromista que Pentalfa?”
18 de abril. “Termino de leer La ontología materialista de G. B., esta lectura es un punto de ruptura en mi trayectoria de lecturas de Bueno, iniciada hace ya 6 años. Nunca he sido un buenista convencido, ha habido momentos en los que me he sentido muy próximo a la parte de su filosofía que he comprendido. La lectura de este libro de un profesor de filosofía de mi edad resulta un compendio de las tesis ontológicas de Bueno y como tal las he podido leer todas juntas en 10 días. Esto quizás ha sido el detonante de tener juntas todas las ideas con las que no estoy de acuerdo. La obsesión por la infinitud de la Materia podría aceptarla, pero sencillamente es incomprobable. Más grave es el tema que me hizo escribir mi artículo sobre la MOG, sencillamente no puedo aceptar ninguna autonomía de M2 y M3 y una relación directa con la MOG de estos géneros. Su excurso sobre las esferas y la conciencia o la pluralidad de verdades no las puedo aceptar, aun así es evidente que con otras muchas cosas estoy de acuerdo y podría usarlas en una versión diferente de materialismo. Creo que Bueno en algún momento de su vida se rindió en la lucha de explicar materialmente M2 y M3 y entonces creo la MOG para solucionar el problema. Es divertido que Vidal Peña no se crea a Bueno al respecto de algunas consideraciones de M2. Aun así está claro que  aún estoy interesado en seguir leyendo sus libros, aunque de una forma más distanciada que antes, sabiendo que gran parte de sus ideas son aprovechables. Ahora más que nunca siento tristeza de no poder leer los libros fundamentales de Bunge.”
1 de julio de 1996: “Ayer de madrugada termine de leer un libro importante El animal divino segunda edición. Quizás la deuda de lectura más grande que tenía con Bueno ya se ha saldado, un libro imponente, casi me ha convertido para su tesis “el hombre hizo a Dios a imagen y semejanza de los animales” por lo menos ahora lo conozco y la puedo comparar plenamente con la opinión de Puente Ojea y el “animismo”. La verdad es que no me había planteado muy seriamente el tema del origen de la religión, mi critica había sido dirigida siempre contra la religión actual o ya establecida, y esta toma de contacto con la teoría de Bueno me ha hecho reflexionar sobre cosas difíciles de probar (por no decir imposibles) en las que entran muchos factores, como ¿cuándo podemos llamar hombre a un antepasado? ¿Cuándo desarrollaron la noción del “yo”?, etc. Y en fin la considero plenamente valida, coherente, bien construida y desarrollada y de gran poder explicativo y a tener en cuenta a partir de ahora en mis reflexiones sobre el tema, un gran libro por el que ha merecido la pena esperar 6 años para leer.”
8 de febrero de 1997: “Hoy he terminado de leer un libro gigante de un maestro El sentido de la vida de Gustavo Bueno. Con este libro sobre un tema inusual en el que Bueno se consagra como lo que es, un gran filósofo. Siempre se aprende algo en sus densas páginas, siempre te sorprende, siempre te hace pensar. Un libro para releer y reflexionar.”
1 de marzo de 1999: “El pasado viernes estuve otra vez navegando por Internet en un café. Imprimí 120 páginas de Bueno, entre ellas la bibliografía de la página de su fundación, resulta que me faltaban muchas referencias pero a ellos de las mías también, así que estoy inmerso en la redacción de un carta para ponerles a corriente de las carencias que tienen entre otras cosas, como pedirle un autógrafo.”
21 de abril: “La alegría del año, el hijo de Bueno me escribe y me manda un autógrafo de su padre junto con diverso material de la fundación y dos opúsculos de Bueno.”
27 de julio: “Hoy por fin tengo en mis manos las fotocopias que pedí a la Biblioteca Nacional. La sensación de tener en mis manos El papel de la filosofía en el conjunto del saber después del tiempo que he pasado buscándolo ha sido indescriptible. Se me abren las puertas para conseguir todos los libros editados en castellano que siempre he querido. Hoy mismo he completado Materialismo y ciencia de Bunge. ¿Sera verdad que con Internet todo es posible?”
13 de agosto: “Leo El papel de la filosofía en el conjunto del saber, un libro impresionante, básico y como casi todos sus libros releible.”
28 de agosto: “ He leído diversos artículos de Bueno como  Los límites de la evolución en el ámbito de la Scala Naturae, por fin completo, junto con otros del volumen colectivo Evolucionismo y Racionalismo. Asturias 6 modelos para pensar su identidad. Sobre la idea de dialéctica y sus figuras. Todos estos artículos junto con la lectura de El papel… me han permitido profundizar un poco más en la obra de Bueno y reafirmarme en que hay un aspecto de su obra con la que no estoy de acuerdo. Aquella en la que pretende que los géneros de materialidad provienen cada uno de ellos de la MOG directamente y no cada uno de otro “anterior y más primitivo” o como argumenta en Los límites de la evolución… que los componentes del cuerpo son una imagen del fenómeno antropomórfico en vez de al revés. Sin embargo su filosofía sigue ejerciendo una profunda atracción hacia mí y prueba de ello es que mi siguiente pedido a la Biblioteca Nacional será integro para obras suyas.”
15 de abril de 2000: “Termino de leer España frente a Europa de G. B., un libro muy interesante. Espero que Bueno viva lo suficiente como para poder terminar su TCC.”
14 de agosto: “Termino de leer La metafísica presocrática, un libro excepcional de Bueno.”
17 de marzo de 2001: “Termino de leer Televisión: apariencia y verdad”. Un libro genial de GB donde hace una disección asombrosa de los términos del título. Para volver a releerlo.”
2 de julio: “He comenzado a esbozar el artículo en el que comparo la causalidad de Bueno y Bunge, y quizás lo amplíe a otros temas. He sufrido un pequeño cataclismo en mi admiración por Bueno, a raíz precisamente de documentarme para el artículo de la causalidad y en base a dos palabras claves: apagógico y symploké, la mezcla de estas dos cosas me ha hecho ver el MF de Bueno como una construcción en el aire. El termino apagógico lo usa Bueno en momentos clave para tomar partido por alguna opción cuando directamente no puede probarse esa opción ni ninguna de las opciones. Por los efectos “negativos” de las demás opciones o por ser la menos mala, esto le lleva a aceptar el principio de symploké  de Platón y a aplicarlo a múltiples situaciones por principio, como en el mencionado problema de la causalidad, cuando el resultado es absurdo como pretendo demostrar en mi artículo. También he redescubierto la enorme importancia de su teoría holótica en la que tengo que profundizar.”
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2011/12/criticas-de-gustavo-bueno-la-causalidad.html
18 de marzo de 2002: “Termino de leer El mito del alma de Puente Ojea, donde fundamenta una visión actual del materialismo  clásico reduccionista y se atreve a criticar a Bueno.”
3 de abril: “Nunca he aceptado plenamente el núcleo de la ontología de Bueno, y el libro de Puente Ojea me lo ha puesto de manifiesto.”
8 de diciembre: “Termino de leer El materialismo de Spinoza de Vidal Peña. De alguna manera la lectura de este libro era algo así como la última oportunidad que le daba al MF de convencerme de sus posiciones frente a mi postura monista-reduccionista defendida este mismo mes por Puente Ojea en El Catoblepas, en un artículo que es algo así como un resumen de mi artículo ¿es necesaria la MOG? Está claro que existe otra vía materialista diferente de la de Bueno, y que para mí capitanea Bunge, como lo demuestra la polémica Bueno/Puente. Lo triste es que no tenga acceso al Teatrise de Bunge en castellano para conocer tan a fondo la ontología de Bunge como la de Bueno.”
12 de septiembre de 2005: “Termino de escribir y mando a El Catoblepas el articulo Apuntes mundanos sobre la bibliografía cronológica de Gustavo Bueno.”
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2010/03/apuntes-mundanos-sobre-la-bibliografia.html
23 de septiembre de 2008: “Filosóficamente me he distanciado de Bueno y acercado a Bunge, llevo un año sin leer nada de Bueno. Espero ansioso que se vaya editando el Tratado de filosofía de Bunge para conocer los detalles de su ontología, sobre todo el volumen 3.”
02 de febrero de 2009: “Ayer publicaron en El Catoblepas mi artículo Gustavo Bueno y los crucifijos. Parido después de un mes de gestación, locura, inspiración y documentación.”
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2010/04/gustavo-bueno-y-los-crucifijos.html
15 de abril: “Mi artículo “G.B. y los crucifijos” fue contestado por dos personas en El Catoblepas, yo les respondo en mi artículo “La cruz del materialismo filosófico” que envié el otro día  y fue rechazado por aspectos “formales”, lo he corregido y vuelto a enviar. Estoy a la espera.
01 de mayo: “Finalmente mi artículo no se ha publicado, pero tampoco me han escrito para decirme si lo han rechazado o si lo publicaran en otro mes. Estoy a la espera.”
Como ampliación de esta información os copio esto publicado como comentario en mi blog:
“En febrero de 2009 publiqué en El Catoblepas y en Razón Atea el artículo Gustavo Bueno y los crucifijos, al mes siguiente me contestaron en El Catoblepas Joaquín Robles López y Marcelino Javier Suárez Ardura, el 31 de marzo envié a María Santillana, coordinadora de la revista, el artículo La cruz del materialismo filosófico, mi replica a esos dos artículos. El 7 de abril recibo un e-mail de María diciéndome “Si prefieres mantener la polémica en la revista, te sugerimos que modifiques el estilo y cuides un poco más los detalles formales de tu respuesta, que si pueden disculparse en un texto que se supone rápido como el apropiado para un foro o un blog, desmerece el formato más cuidado que se espera de un artículo de revista.”
El 10 de abril envío de nuevo el artículo corregido.
Como no tuve respuesta mande un e-mail el 1 de junio y otro el 10 de junio preguntando por la situación del artículo pero aún no he recibido contestación.
Finalmente el 9 de julio Juan Carlos Paredes tuvo la amabilidad de publicar el artículo en su blog, Homo Viator. Esta era la versión que yo corregí para El Catoblepas y que no me publicaron, ahora os presento aquí el artículo tal como se envió por primera vez y que no fue aceptado, el artículo, de todas formas, había pasado ya por un proceso de autocensura.”
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2010/05/la-cruz-del-materialismo-filosofico.html
01 de diciembre de 2009: “Publico en Razón Atea mi artículo La unión de los ateos es posible y deseable.”
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2010/06/la-union-de-los-ateos-es-posible-y.html
14 de abril de 2010: “Termino de leer El fundamentalismo democrático y comienzo a documentarme para escribir el articulo Gustavo Bueno y el aborto.”
Este fue el último libro leído de Bueno a fecha de hoy (septiembre de 2016).
Ya no tengo más anotaciones en mi diario sobre libros de Bueno.
El 1 de octubre de 2010 publico en mi blog el artículo Gustavo Bueno y el aborto.
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2010/10/gustavo-bueno-y-el-aborto.html
El 16 de junio de 2011 publico Tiempo y devenir en el materialismo filosófico.
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2011/06/tiempo-y-devenir-en-el-materialismo.html
El 28 de julio publico Infinito yo te cito.
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2011/07/infinito-yo-te-cito.html
El 27 de octubre de 2012 publico Superstición y razón en Gustavo Bueno.
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2012/10/supersticion-y-razon-en-gustavo-bueno.html
El 28 de junio de 2013 publico La vieja polémica entre Manuel Sacristán y Gustavo Bueno.
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2013/06/la-vieja-polemica-entre-manuel.html
El título del presente artículo hace referencia a un hecho curioso, siempre pensé que podría conocer en persona (por proximidad geográfica) a Bueno y no a Bunge y sin embargo fue al revés, pude disfrutar de dos breves encuentros con Bunge pero nunca pude hacerlo con Bueno. Lo importante de un padre intelectual es su obra y no su presencia física, sin embargo, aunque suene a pasión adolescente por un ídolo musical, el contacto personal tiene algo de numinoso (por usar un término de Bueno) y por eso anhelamos tenerlo con quien nos fascina.
¿Cuál será el futuro del materialismo filosófico?
Ahora que su creador y guía ha dejado de ser un Ego transcendental. Está claro que entre los discípulos de Bueno hay muchos preparados para desarrollar los múltiples aspectos de su filosofía, por ejemplo Javier Pérez Jara. Los problemas vendrán cuando surjan discrepancias en los temas entre diversos discípulos pues ya no tendrán el árbitro fundador para impartir sabiduría y marcar la línea a seguir. Ya veremos lo que sucede.
A partir de la publicación de mi artículo Gustavo Bueno y los crucifijos, eche de menos por parte de otros discípulos un poco más de sentido crítico hacia el maestro, también con temas como el aborto o el matrimonio homosexual. Es posible que su acuerdo con Bueno fuera absolutamente total y que eso explicara la falta de disidencia. Pero esa actitud me parece muy poco “Buenista”, Bueno (junto con otros) no me enseñó a pensar para terminar siendo un acrítico, un conformista con la autoridad, la admiración no puede confundirse con la sumisión.
La realidad es la desaparición de un filósofo total, con cuyos libros, artículos y videos he pasado algunos de los mejores momentos de mi vida.
Afortunadamente nos queda su obra, inmensa, casi infinita, que transmite la misma energía que desprendía en sus apariciones públicas.

lunes, 28 de marzo de 2016

¿QUE ES EL EGO PARA EL ETERNALISMO?





















¿QUE ES EL EGO PARA EL ETERNALISMO?
Fermín Huerta Martín

“Sólo es posible poner de acuerdo ambos sistemas de relojes, y con ello generalizar la noción de simultaneidad, cuando c=∞; esto es, en el caso de que se disponga de una acción, empleable con el fin indicado, que se propague instantáneamente. En la Mecánica clásica no hay nada que se oponga a la existencia de estas acciones y, por ende, a que en principio sea posible aceptar la noción de un tiempo absoluto.”
Blas Cabrera. Principio de relatividad.



El eternalismo al que voy a referirme en este texto es la filosofía del tiempo que ha perfilado en diversos artículos el profesor Gustavo Esteban Romero (profesor titular de Astrofísica relativista en la Universidad de La Plata), cito y enlazo los artículos en español que sobre el tema he podido consultar suyos:
La venganza de Einstein: ondas de espacio y tiempo.
http://factorelblog.com/2016/02/15/la-venganza-de-einstein-ondas-de-espacio-y-tiempo/
Sobre la ontología del espacio-tiempo. https://www.dropbox.com/s/8r5pnp8s3fq5w18/Copia%20art%C3%ADculo%20romero.%20.pdf?dl=0
http://arxiv.org/abs/1509.08981
Presentismo y 4-dimensionalismo: una respuesta a Fermín Huerta Martín.
En el Facebook de Lectura y análisis de las obras de Mario Bunge del 17 de abril de 2015 y aquí:
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2015/04/tiempo-para-el-presentismo-filosofico.html
¿Qué es el presente?
http://www.iar.unlp.edu.ar/boletin/bol-jun12/Que%20es%20el%20presente.pdf
Tiempo y filosofía.
http://www.iar.unlp.edu.ar/divulgacion/art-difu-pdf/Romero-G-E-Tiempo-Filosof%C3%ADa.pdf
Elogio de Parménides. Una modesta visión de la eternidad.
http://www.iar.unlp.edu.ar/divulgacion/art-difu-24.htm
¿Es posible viajar en el tiempo?
http://www.filosofiaenlared.com/2015/02/es-posible-viajar-en-el-tiempo_18.html
Vaya por delante mi profunda admiración a Gustavo y no solo por sus textos sino también por su actitud frente a la ciencia y la filosofía.
Antes de entrar en materia quisiera resaltar la importancia de su artículo Sobre la ontología del espacio-tiempo, para el desarrollo del eternalismo y de la filosofía científica (y esto lo digo sin estar de acuerdo con algunas partes del articulo). Recomiendo su lectura absolutamente.
El tema del eternalismo está de plena actualidad debido a la supuesta detección de ondas gravitatorias en septiembre de 2015 y su comunicación en febrero de 2016. Gustavo considera que el descubrimiento prueba que el presentismo es falso, sin entrar a valorar esta apreciación (que como presentista no acepto) cabe resaltar la simbiosis entre ciencia y filosofía que la noticia representa.
En un artículo anterior ya hice un esbozo de crítica al eternalismo (Tiempo para el presentismo filosófico http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2015/04/tiempo-para-el-presentismo-filosofico.html). En esta ocasión voy a centrarme en un aspecto más concreto, el cual considero el punto más débil de este enfoque filosófico sobre el tiempo.
Para definir mejor la postura del eternalismo de Gustavo sobre este tema copio algunas partes de su artículo ¿Qué es el presente?
“Sostengo que el ‘ahora’ y ‘aquí’ emergen de la existencia de individuos auto-conscientes en un cierto entorno. Estos individuos no perciben el tiempo, sino los cambios en las cosas. En forma similar, percibimos las relaciones espaciales entre las cosas, no el espacio. En particular, no percibimos el paso del tiempo, sólo los cambios de nuestro cerebro. No hay presente per se, como tampoco olor, dolor, alegría, belleza, ruido, ni ninguna cualidad secundaria sin individuos sensibles.
Lo que llamamos “el presente” no está en el mundo; emerge de nuestra interacción con las cosas.”
“Hay ciertas experiencias que agrupamos como presentes, y solemos pensar que este agrupamiento de eventos viene dado por el mundo, no por nosotros. Esto es, sin embargo, una ilusión. Sostengo que el uso de tiempos verbales no es necesario, y de hecho no aparece, en las ciencias naturales. Esta idea ha sido expresada claramente por Poeppel (1978) sobre la base de sus investigaciones neurológicas:
[…] nuestro cerebro tiene un mecanismo integrador que compone secuencias de eventos en el contenido de la conciencia, haciéndolos parecer para nosotros como el presente. La integración, que se extiende en forma objetiva sobre el tiempo, es luego la base sobre la cual experimentamos una cosa como presente.
[…] El ahora, el presente subjetivo, no es algo en forma independiente, sino un atributo de la conciencia. Cada objeto de la conciencia es siempre necesariamente ahora, de allí la sensación del “ahora”.”
“Los eventos físicos están ordenados por la relación ‘antes que’, o ‘después que’, y ‘simultaneo con’. En  la representación de las leyes de la física no hay ‘ahora’ o ‘presente’. Lo que llamamos ‘presente’ no es ni una propiedad intrínseca de los eventos ni un instante de tiempo, como tampoco una cosa en movimiento. El ‘presente’ es una relación entre un cierto número de eventos y un individuo auto-consciente.” ”El devenir no es una propiedad de los eventos físicos, sino de la conciencia de dichos eventos. Llamamos ‘devenir’ a la serie de estados de conciencia asociados a un cierto curso de eventos. Los eventos no pasan, sólo son. Hermann Weyl (1949) lo sintetizó en estas palabras:
El mundo objetivo simplemente es, no transcurre. Sólo mi conciencia, subiendo por la línea de mi vida, hace que una sección de este mundo torne a la vida como una imagen fugaz en el espacio que cambia continuamente en el tiempo.”
Si hiciéramos caso de las citas de Poeppel seleccionadas por Gustavo reduciríamos el problema del movimiento del mundo al problema del movimiento del cerebro. Aun dando por buena su frase “no percibimos el paso del tiempo, sólo los cambios de nuestro cerebro” y aun cuando aceptásemos que los eventos son y no transcurren, no podríamos eliminar el transcurrir del cerebro.
Me parece innegable la similitud de este planteamiento con un fragmento de la Crítica de la razón pura (Primera parte §7) de Kant:
“Explicación. Contra esta teoría, que concede al tiempo una realidad empírica, pero que combate su realidad absoluta y trascendental, se me ha hecho por hombres entendidos una objeción que me parece ha de ocurrir también a aquellos lectores que están poco habituados a estos asuntos. Se me objeta diciendo: las mudanzas son reales (lo cual prueba el cambio de nuestras propias representaciones, aunque se quisieran negar todos los fenómenos exteriores, así como sus cambios). Ahora bien: los cambios sólo son posibles en eI tiempo; luego el tiempo, por consecuencia, es algo real, la respuesta no es difícil: concedo todo el argumento, el tiempo es indudablemente algo real, a saber: la forma real de la intuición interna. Tiene, pues, una realidad subjetiva en relación a la experiencia interna: es decir, yo tengo realmente la representación del tiempo, y de mis propias determinaciones en él. Por consiguiente, el tiempo no es real como objeto, sino sólo como el modo que tengo de representarme a mí mismo como objeto. Si pudiera contemplarme o ser contemplado por otro ser, sin esta condición de la sensibilidad, las mismas determinaciones que hoy nos representamos como mudanzas, darían un conocimiento en el cual la representación del tiempo, y por consiguiente la de mudanza, no existirían. Su realidad empírica permanece, pues, como condición de todas nuestras experiencias. Más la realidad absoluta no se puede, según lo manifestado, conceder al tiempo. Este no es más que la forma de nuestra intuición interna (Yo puedo decir: mis representaciones se suceden; pero esto solo quiere decir que nosotros tenemos conciencia de ellas como una sucesión; es decir, según la forma de nuestro sentido interno. No es por esto el tiempo algo en sí mismo, ni tampoco una determinación dependiente objetivamente de las cosas). Si se quita de esta intuición la condición especial de nuestra sensibilidad, desaparece igualmente el concepto de tiempo; porque esta forma no pertenece a los objetos mismos, sino al sujeto que los intuye.”
La clave del asunto está en la frase: “mis representaciones se suceden; pero esto solo quiere decir que nosotros tenemos conciencia de ellas como una sucesión”, la cuestión sería entonces ¿puede tenerse conciencia de una sucesión, sin que a su vez esta toma de conciencia sea una sucesión? Porque el eternalista podría decir: en el transcurso de un evento estático pero eterno el cerebro recibe la alucinación entera de su vida sin llegar a moverse. Pero entonces la cuestión es ¿Quién o qué proceso inyecta en el cerebro la alucinación de una vida en movimiento mientras la realidad es inmóvil?”
Atendiendo a esta frase: “Sólo mi conciencia, subiendo por la línea de mi vida, hace que una sección de este mundo torne a la vida como una imagen fugaz en el espacio que cambia continuamente en el tiempo.” Cabe esta opción: ¿Qué recorre la colección de eventos congelados de principio a fin de una vida y vuelve a empezar dándoles vida? Y esa es la base de nuestra alucinación del presente, ¿una conciencia viajera no material? (“Abstracción hecha de la dificultad de que la migración trascendental de una conciencia a lo largo del espacio-tiempo estático necesitaría ella misma un cierto tiempo, y por lo tanto tendría que ser introducido de nuevo, al menos, un tiempo “psíquico” del mundo” Hedwig Conrad-Martius, El Tiempo).
En este marco la duración de los eventos “congelados” tiene su importancia, la cuestión es engañosa, porque los eventos son, no transcurren, deben ser eternos todos ellos. Pero dado que la conciencia los recorre para darles vida debe estar un tiempo en cada uno de ellos, de lo contrario, no pasaría del primero. Esta duración posibilita la  ilusión presentista del presente. Podríamos decir que el presentismo es el fenómeno de un eternalismo que sería el noúmeno (el eternalismo, al mantener una postura tan antiintuitiva tiene que amoldar esa visión del mundo con el “fenomenismo presentista” para reinterpretarlo explicando que produce ese fenómeno, pero sin poder destruirlo del todo).
En el primer caso el eternalismo se niega a si mismo pues esa estimulación continua que recibe el cerebro congelado no puede a su vez estar congelada como pretenden los eternalistas sin caer en contradicción. En el segundo caso el eternalismo se convierte en una rama del idealismo vía el espiritualismo de la conciencia viajera no material.
A esta cuestión la llamare “el problema fundamental del eternalismo” PFE. Y la primera consecuencia que tiene es que hace inviable que este modelo de eternalismo pueda considerarse como un tipo de materialismo.



En su respuesta a mi primer artículo donde criticaba el eternalismo Gustavo realiza una serie de afirmaciones que voy a comentar:

Asimetría.
“El mundo 4 dimensional es asimétrico, lo que quiere decir que es perfectamente compatible con la evolución biológica y cosmológica. Un universo sin evolución sería auto-similar (perfectamente homogéneo e isotrópico) en todas sus dimensiones”
“El mundo en 4 dimensiones no puede cambiar en principio: todos los cambios (eventos) están ya contenidos en él. Lo que si tiene el mundo son asimetrías sobre la dimensión temporal.”
Gustavo parece quedarse satisfecho al considerar que su eternalismo es “compatible” con la evolución, sin embargo el presentismo es evolución.
Cuando utiliza las palabras “variación” “evolucionando” “asimetría” cabe preguntar ¿hay algo autónomo que varía y evoluciona? NO, dado que Gustavo dice: “El devenir no es una propiedad de los eventos físicos” “Los eventos no pasan, sólo son” Por lo tanto no hay variación ni evolución reales, solo hay una conciencia (PFE) que visualiza las viñetas congeladas de un comic y les da movimiento. Y la asimetría es tal porque en una viñeta se ve un disparo y en la siguiente cae un cuerpo, ambas estáticas  por sí, pero dinámicas para la conciencia que las lee. Por lo tanto toda la cuestión nos vuelve a remitir al PFE.
El recurso de la asimetría sirve para reintroducir el supuestamente destruido presente, que de por si lleva incorporada la asimetría “pasado, presente, futuro” también lo hace cuando dice en Sobre la ontología del espacio-tiempo:
“Los eventos están (parcialmente) ordenados por las relaciones de precedencia. Las relaciones (antes de-; después de-; simultáneo con-) entre los eventos, no cambian, ya que son en sí mismas relaciones temporales, y no existe más que una sola dimensión temporal”.
Ahora ya no se menciona “el observador” como cuando en su respuesta a mi artículo dice “hay eventos que son pasados para ciertos observadores, y que esos mismos eventos son futuros para otros observadores”. Ahora las relaciones entre eventos no cambian porque hay una sola dimensión temporal. No sé si esto está relacionado con lo que dice R. Penrose en La nueva mente del emperador pág. 550: “Lo que hace que el tiempo “fluya realmente” es la asimetría entre el número de dimensiones espaciales (3) y temporales (1).”
Me pregunto ¿Cómo se sabe que esta asimetría no es una ilusión producida en nuestro cerebro? ¿Por qué el presente es una ilusión y la asimetría no?

Simultaneidad.
“la existencia de 4 dimensiones y un campo métrico implican un ordenamiento parcial de los eventos, y no su simultaneidad”
De los argumentos de Gustavo:
“Todo los momentos (y por lo tanto también eventos) pasados presentes y futuros existen de la misma forma” Sobre la ontología del espacio-tiempo.
De la cita de  Weyl (1949): “El mundo objetivo simplemente es, no transcurre “
De Elogio de Parménides. Una modesta visión de la eternidad. “El espacio-tiempo cuadridimensional, matemáticamente representado por la variedad, es inmutable, eterno, inmóvil, único, así como el universo de Parménides.”
Implican la simultaneidad de los eventos, lo contrario es una incoherencia lógica.

Repetición.
 “Nada más alejado del mundo cuadridimensional. Nada se repite en este, no es un mundo cíclico. Cada evento es único y está ligado a los demás por leyes físicas. Es un mundo sin magia. Es el mundo que la ciencia va descubriendo.”
Analicemos esta afirmación a la luz de los dos supuestos que conforman el PFE. Si nada se repite ¿quiere esto decir que la estimulación al cerebro se da solo una vez? o ¿el recorrido de la conciencia viajera es único? Si imaginamos cada uno de estos procesos como “un evento” y estos se dan solo una vez, ya tendríamos un evento que no sería eterno, pues estos eventos solo pueden ser eternos si son cíclicos, si se repiten, pues son sucesiones. Si no se repiten están en el mismo plano que la existencia presentista que es única. Conclusión: o hay repeticiones o hay eventos no eternos.

Todo.
“El mundo 4 dimensional no es temporal, el tiempo es una de sus dimensiones, y cuando se lo considera como un todo, no tiene sentido atribuirle propiedades temporales, en particular, decir que es “presente”.”
Uno estaría tentado de completar esta reflexión así:
 “el mundo 4 dimensional no es espacial, el espacio es una de sus dimensiones, y cuando se lo considera como un todo, no tiene sentido atribuirle propiedades espaciales”
Pero en realidad no se puede hacer, aunque solo sea porque dice en Presentismo y 4-dimensionalismo: una respuesta a Fermín Huerta Martín: “Pues bien, en mi visión el mundo podría ser perfectamente finito o infinito, pero el tiempo es sólo una de las dimensiones sobre las que se EXTIENDE, no algo que “pasa”.” Es decir el mundo no es temporal pero si espacial (“Cuando Einstein capturó el tiempo en la Relatividad Especial, de nuevo lo transformo en espacio” P. Yourgrau, Un mundo sin tiempo, pág. 34). Sin embargo esta apelación al mundo como un todo hay que matizarla, yo soy de los que consideran que una entidad infinita puede ser un todo (en contra del criterio mantenido por ejemplo por Gustavo Bueno), como en este caso el mundo, pero es un todo peculiar, un todo que no tiene ni entorno ni contorno, solo tiene dintorno. Es, todo el, interioridad, por eso cuando se lo quiere tratar como algo aislable puede llevarnos a situaciones comprometidas. El mundo como todo no es algo diferente de su composición y de hecho Gustavo cumple con ello al decir “se extiende” pero porque previamente a aceptado la transformación de tiempo en espacio. Pero igual que el espacio está todo el dado simultáneamente, el tiempo einsteniano espacializado también debe estar todo el dado simultáneamente. De lo contrario los viajes en el tiempo no serían posibles. Si Gustavo cree (tal como expone en Tiempo y filosofía) que hace 40 años recibió la visita de sí mismo de dentro de 20, es porque ambos “egos” coexistían simultáneamente, compartían el mismo presente, de lo contrario nunca se hubieran podido encontrar.

Ego.
El ego solo tiene sentido en el presentismo (como unidad) porque en el eternalismo deja de ser una unidad y se convierte en una multiplicidad perdiendo así su sentido. Se convierte en una multiplicidad ya sea convirtiéndose en parte de algo, dice Gustavo en Tiempo y filosofía: “El niño que fui es una parte temporal de un objeto más extenso, que soy yo. El niño es diferente de quien escribe hoy, pero aun así se trata de la misma persona, porque ambos son sólo partes de algo más vasto”
Ya sea multiplicándose (“¿O es que hay tantos “yoes” como momentos en el tiempo?” Palle Yourgrau. Un mundo sin tiempo.)
 Un ego no puede estar frente a si mismo (a no ser que este frente a un espejo), el eternalismo con sus viajes en el tiempo posibilita la multiplicidad del ego. Un viajero en el tiempo podría regresar a todas las fechas de sus cumpleaños e ir juntando en su nave todos sus yos de diferentes edades y después jugar un partido de futbol todos sus yos juntos.



Termino con un texto que refleja el estado de ánimo que produce el eternalismo incluido en el libro de H. Conrad-Martius:
“Sin un transcurso temporal verdaderamente real, el mundo estaría, por decirlo así, muerto (…) Sin él, el mundo se congelaría en un puro museo. En un museo que además sería “eterno”, puesto que sería atemporal. Una prisión más temible que el mundo temporalmente infinito es el mundo estático atemporal. Pues donde no hay ningún movimiento real del tiempo, sino que todo está fijado de una vez por todas, no se puede ni “intentar” salir, excepto con la “conciencia”, un mediocre sucedáneo.”

Otros artículos míos sobre el tiempo:
Tiempo en Bunge
Tiempo y devenir en el materialismo filosófico
Tiempo para el presentismo filosófico
¿Qué es el ego para el eternalismo?
Henri Bergson y el eternalismo



lunes, 6 de abril de 2015

TIEMPO PARA EL PRESENTISMO FILOSÓFICO






















TIEMPO PARA EL PRESENTISMO FILOSOFICO

Fermín Huerta Martín

“No es, por tanto, una simple “teoría” lo que Parménides quiere enseñar: es una enseñanza salvadora, una metafísica”
Gustavo Bueno, La metafísica presocrática


En los artículos Elogio de Parménides y Tiempo y filosofía, Gustavo Esteban Romero expone su teoría del tiempo (o como subtitula el primer artículo su “modesta visión de la eternidad”) su principal característica quedaría descrita por un par de frases:
“Si la vida fuese una película, la realidad física sería un DVD entero: cuadros pasados y futuros existen tanto como el presente”
“El espacio-tiempo cuadridimensional, matemáticamente representado por la variedad, es inmutable, eterno, inmóvil, único, así como el universo de Parménides.”
Desgraciadamente Gustavo pese a ser un entusiasta de la filosofía científica no cumple una de sus normas básicas que es la de la claridad a la hora de exponer ideas, así alguna de esas ideas no me ha quedado clara (aunque también es posible que la culpa sea de mi cerebro presentista que no es capaz de entender lo parmediano).
Voy a empezar por la metáfora del DVD, para ayudar a visualizar la cuestión, en lugar de un DVD usaremos la metáfora con una película hecha de fotogramas, así incluso el concepto “cuadros” queda más identificado. Según este ejemplo la vida de un ser humano sería un determinado número fijo de fotogramas y todos existirían simultáneamente. La primera cuestión a plantear a esta visión parmediana seria esta: ¿Cómo se fundamenta esta sensación interior humana de “conciencia” de movimiento interior, de paso del tiempo? Si es una ilusión,  ¿sobre donde se produce esta ilusión? ¿Sobre uno de esos fotogramas congelados? ¿Sobre todos por igual? ¿Vivimos en un Matrix, inmóviles y todo es una ilusión producida en nuestra mente? Pero incluso esta realidad congelada donde se produce la ilusión necesitaría una temporalidad derivada de esa suministración continuada de ilusión. ¿O es una mente inmaterial que circula sobre cuerpos congelados en cada cuadro del fotograma y cuando llega al cuadro final de la muerte vuelve a empezar?
No hay ninguna razón para que la proyección ilusoria de nuestra vida sea la que es, de pasado a presente a futuro, si todo está dado ¿por qué elegir este orden subyacente al presentismo? Podría ser al revés o la proyección podría ser aleatoria mezclando “imágenes” de cualquier época puesto que están todas dadas y existen simultáneamente, ¿Por qué elegir esta ilusión y no otra? Desde el neoeleatismo despojado del concepto de evolución no puede haber respuesta a esto.
Como he dicho, el autor no es claro en este asunto hasta el punto de parecer contradecirse, dice por ejemplo:
“El niño que un día fui es solamente una parte de un ser mayor, yo, que es cuadridimensional.”
“¿Dónde está el niño que fui a los 6 años? ¿Cómo puedo afirmar que ese niño es la misma persona que quien escribe estas líneas, si casi todas  sus propiedades son diferentes?”
“El niño que fui es una parte temporal de un objeto más extenso, que soy yo. El niño es diferente de quien escribe hoy, pero aun así se trata de la misma persona, porque ambos son sólo partes de algo más vasto”
Este galimatías es el primer efecto de negar el presentismo filosófico y su noción asociada de evolución.
Por supuesto un gran esfuerzo de Gustavo y su “metafísica neoeleática” consiste en torpedear la noción presentista de presente, así:
“El presente parece sólo poder definirse respecto a cierto estado de conciencia. No es una propiedad de las cosas, ni una cosa, sino una relación entre ciertos cambios (eventos) en cosas y un estado de conciencia que los registra.”
“Ahora, parece ser una clase de eventos que se relacionan con un dado estado cerebral (…) el “presente” es una construcción del cerebro basado en su interacción con una clase de cosas cambiantes que lo afectan. El “presente” no es una cosa  que se desplaza del pasado hacia el futuro. Todo proceso cerebral tiene su propio presente.”
Echemos mano de la obra de un ilustre presentista al que tanto Gustavo como yo admiramos, Mario Bunge, para contestar estas críticas. El trata el tema en El moblaje del mundo, pero también en un artículo de 1968 titulado Physical time. The objective and relational theory. Philosophy of Science 35, 355-388. Se editó en español como cuadernillo de 54 pág. por el Instituto de Lógica y Filosofía de las ciencias de la Universidad Nacional de  La Plata, con el título La teoría relacional y objetiva del tiempo físico, afortunadamente pude conseguir un ejemplar, en el Bunge dice cosas como esta:
 “Si e y a son k-simultáneos, entonces, por las Definiciones 3 y 6 y por el teorema 2, Tks = 0. En otras palabras, se le asigna el cero de la escala cronométrica al evento inicial. Más precisamente, el cero se le asigna a todo el conjunto de eventos simultáneos con el evento inicial a. A este conjunto se le llama frecuentemente ahora. Existen, claramente, cualquier número de ahoras. Sin embargo, cada uno de ellos es perfectamente objetivo. Lo que es convencional es llamar ahora a cualquiera de esos conjuntos. Por consiguiente la aseveración de que la existencia de un ahora requiere una mente consciente carece de sentido en nuestra teoría.”
Bunge contesta a Gustavo décadas antes de que este escribiera la pregunta respecto a la misma cita de H. Weyl de 1949: “El mundo objetivo simplemente es, no transcurre” y de paso al supuesto apoyo de la teoría de la relatividad al neoeleatismo:
“En algunas concepciones del tiempo, y aun en algunas interpretaciones inusuales de la teoría de la relatividad, no hay genuinos eventos, es decir, nuevos hechos: los eventos en lugar de acontecer, simplemente serían, o mejor dicho, en el sentido objetivo ninguna cosa llegaría a ser. El error es obvio y doble. Es una equivocación verbal, puesto que uno llama “evento” a cualquier cambio que le sucede a una cosa o que sucede en una cosa. Y es también un error científico porque consiste en una interpretación ingenua de los diagramas espaciotemporales, en los cuales tanto los eventos actuales como los posibles se localizan como si estuvieran realmente “allí”. Una trayectoria espaciotemporal o curso universal es solamente una prolongación imaginaria o una extensión del “ahora” (relativa a un marco de referencia dado que no necesita estar ocupado por observador alguno, y habitualmente no lo está)”
Gustavo dice: “La teoría de la relatividad implica que el futuro existe, en el sentido de que está determinado y es inmodificable.”
Responde Bunge en varias páginas de su opúsculo:
“La teoría de la relatividad admite eventos para los cuales no hay ningún absoluto o invariante, es decir, ninguna ordenación temporal independiente del marco de referencia. Si se agregan las identidades “relativo=subjetivo” y “marco de referencia= sujeto cognoscitivo” puede concluirse  que el hecho de que un evento ocurra y el momento en que eso sucede dependen del sujeto. En otras palabras, introduciendo el  sujeto en esta teoría física, se dirá que es relativa al sujeto, más bien que a los objetos físicos. Pero éste no parece ser el propósito de la física, y mucho menos el de la relatividad, cuya característica principal es la invariancia de las leyes básicas de la física respecto del observador. En resumen, la relatividad no brinda apoyo al eleatismo.”
“La teoría especial de la relatividad afirma que hay señales electromagnéticas que se ajustan a las ecuaciones de Maxwell, y esas señales resultan ser cadenas de eventos, son campos de ondas que se propagan, están en un momento aquí y en otro allí. Además, este cambio no puede modificarse por medio de la transformación de las coordenadas, mucho menos por un cambio de observador;  se trata de un cambio absoluto. Por lo tanto, la creencia de que nada sucede realmente, de que todas las cosas están ya allí, en alguna región del espaciotiempo, choca con la física relativista.”
Desde mi punto de vista  presentista, el presente si es una propiedad relacional de las cosas, una propiedad ligada a la noción bungeana de energía  como “la medida en que una cosa concreta cambia o puede cambiar”, toda cosa concreta se encuentra en un momento dado en un punto concreto de desarrollo, evolución, cambio, etc., ese momento es el presente. Para entender esto viene a cuento la crítica que Bunge realiza al otro gran representante de la escuela eleática, Zenón. Dice Bunge en La paradoja de Zenón cuántica:
“Hace dos milenios y medio Zenón de Elea construyó cuatro argumentos célebres con los que pretendió demostrar que el movimiento, y en general el cambio, es ilusorio. Los argumentos de Zenón son lógicamente válidos y, en este sentido, son racionales. Pero están en conflicto con la experiencia y, por lo tanto, con el realismo. En tiempos de Zenón había que optar por la racionalidad o el realismo.
En tiempos modernos se descubrió que algunas de las premisas de los argumentos de Zenón son falsas de hecho, o sea, no se adecúan a la realidad. Por ejemplo, en la paradoja de la flecha se supone que una cosa debe estar, o no estar, en un lugar dado en un instante dado. Teniendo en cuenta las luces de su tiempo, Zenón tenía razón: es contradictorio, y por lo tanto inadmisible, suponer que una cosa está y no está en un cierto estado al mismo tiempo. Pero erró al plantear el problema en términos de ser, y no de devenir. Hoy día no decimos que X está y no está en Y, sino que X pasa por Y con la velocidad Z. El reposo es un caso particular del movimiento, o sea, cuando Z = 0. Si Hegel hubiese entendido este punto elemental no habría sostenido que el cambio es contradictorio, y nos habría ahorrado la dialéctica.”
El presentismo filosófico que aquí defiendo implica que todo el Universo tiene su presente propio y simultaneo. No otra cosa significa decir que el Universo tiene 15 mil millones de años o que es eterno, ¿o es que el Universo tiene diferentes edades o partes más eternas unas que otras?
Bunge acepta una versión de esto en su opúsculo donde dice:
“Nuestra teoría puede ser modificada en varios sentidos. En primer lugar, permitiendo que el cosmos en su totalidad actúe como marco de referencia, podría introducirse la noción de tiempo cósmico aparentemente sin contradecir la física de la relatividad, porque podría haber todavía un número ilimitado de marcos de referencia. Cada parte del universo podría conservar su tiempo propio pero, además, al universo como totalidad podría corresponderle un único tiempo propio. Este no sería un tiempo universal ampliado, en el sentido de que excluiría todos los otros tiempos, sino en el sentido de que, a diferencia de los tiempos locales, se refiere a los eventos cósmicos. Más precisamente, si el conjunto E de LT está restringido al conjunto de los eventos cósmicos, y se selecciona un miembro particular de K, entonces se obtiene una subteoría del tiempo universal o cósmico --a condición de que el universo en su totalidad sea descripto como un marco de referencia y con tal que haya eventos cósmicos (lo cual parecería requerir un universo espacialmente finito, en vista de la velocidad finita de propagación de cualquier perturbación conocida). De cualquier modo, parece que la cosmología encierra algún concepto de tiempo de este tipo. Así, cuando los cosmólogos fechan el origen de la presente fase evolutiva del universo en diez mil millones de años atrás, parece estar utilizando este concepto de tiempo universal. De la misma forma, las gráficas de densidad de tiempo en el modelo expansivo y las gráficas del tiempo radial en el modelo pulsante del universo parecen utilizar un concepto de tiempo que no es el de tiempo local, puesto que se refiere al universo en su totalidad. Dándolo por supuesto, es difícil que el universo pueda tomarse como marco de referencia, en todo caso, no sería práctico, y se ignora si hay algún evento cósmico. Sin embargo se necesita algo semejante si se quiere hacer consistente con la física relativista el concepto cosmológico de duración de cualquier fase cósmica dada.”
Incluso decía en su artículo El espacio y el tiempo en la ciencia contemporánea (1971):
“Si queremos representar la evolución del universo en su conjunto, se hace necesario hacerlo con relación a un sistema de referencia privilegiado (el centro de las masas del universo, por ejemplo); por otra parte, debemos introducir un tiempo (cósmico) privilegiado que le es asociado, lo que, aparentemente, es incompatible con la teoría de la relatividad”
Posteriormente en El moblaje del mundo parece alejarse de esta postura al decir:
 “Cada cosa tiene su tiempo propio, de suerte que no hay un tiempo universal. (Lo habría si el universo pulsara como totalidad, pero no es el caso) “llega a matizar: “Adviértase que la Definición 6.14 admite tantos tiempos como cosas haya. El supuesto de que todos esos tiempos son el mismo, vale decir, que el ritmo de los sucesos es el mismo relativamente a todas las cosas, es la hipótesis del tiempo universal. No hemos adoptado este supuesto porque deseamos que nuestra metafísica sea compatible con la física y ésta sólo admite los tiempos locales. No obstante, una teoría relacional del tiempo que incluya la hipótesis del tiempo universal aún sería relacional, aunque no relativista.”
Dado que Bunge habla del Universo como individuo, cosa, sistema y totalidad, bastaría decir que si cada cosa tiene su tiempo propio y el Universo es una cosa, el Universo debe tener su tiempo propio. Ver mi artículo Tiempo en Bunge.
Derivado de no entender esta sencilla noción de movimiento, Gustavo se embarca en una serie de críticas inverosímiles, como esta:
“El presentismo implica que todo surge de la nada, todo el tiempo, y desaparece de vuelta en la nada después de un intervalo de tiempo indivisible.”
En primer lugar esta crítica (en cuanto multiplicidad desenfrenada) se podría hacer también a la postura defendida por Gustavo, efectivamente dice: “Parménides existe en alguna región del espacio-tiempo, que cubre Elea y parte de la Grecia antigua”, si Gustavo viajase a la región donde dice que existe Parménides, no lo encontrara, eso significa que debe estar en otro planeta Tierra, y así con cada fotograma, existe una multiplicidad de planetas Tierra (y de todo lo demás) independientes e inaccesibles. El presentismo no implica la magia ni que las cosas aparecen y desaparecen, Tierra solo hay una en movimiento y este movimiento en un determinado punto es el presente, que cambia sucesivamente y ese cambiar no significa aparecer y desaparecer.
Uno de los aspectos más graves de la postura de Gustavo es su negación implícita del concepto de evolución tanto biológica como evolución a nivel individual, el eleatismo al implicar que todo está ya dado hace inviable la evolución biológica que necesita del tiempo, del desarrollo para su explicitación científica, la evolución implica opciones abiertas que pueden o no actualizarse, pero aquí este no es el caso, no existe ninguna otra opción a lo dado. A nivel individual ocurre lo mismo, el esfuerzo por mejorar o cambiar es vano pues hagas lo que hagas todo está ya dado, el futuro está ya determinado inexorablemente. El “yo” que cobra todo su sentido en el presentismo (con la noción de evolución individual) en la propuesta de Gustavo se convierte en un fantasma extendido (“más vasto”)
El neoeleatismo  de Gustavo es más presentista que el propio presentismo, pues implica que todo es presente, si es verdad que todo está dado y existe. Esto también implica que todo es simultáneo, en contra de su propia opinión pro-relativista sobre este tema.
La propuesta de Gustavo soluciona paradójicamente el único problema del presentismo (los otros supuestos problemas propuestos por Gustavo no son tales y curiosamente este que si es real y lo soluciona no lo cita), en un Universo eterno presentista donde hay pasado presente y futuro cabe preguntar (y el eco llega hasta Kant) ¿Cómo ha podido transcurrir una cantidad infinita de tiempo? Este problema se soluciona con la propuesta parmediana pues el tiempo no transcurre, está dado, a semejanza del espacio infinito que existe simultáneamente y no necesita recorrerse sucesivamente para que exista. Sin embargo introduce tan cantidad de problemas que no sale a cuenta aceptarlo.
Me pregunto si no habrá una motivación extra para defender esta doctrina por parte de los nuevos “paralizadores del Cosmos”, si su “modesta visión de la eternidad” no será una “salvadora visión de la eternidad”, sin abandonar el ateísmo y con la coartada einsteiniana el neoeleatismo ofrece la inmortalidad “sui generis”, una inmortalidad dada, repetitiva, siempre igual, por suerte al no tener recuerdos de las infinitas repeticiones pueden vivirse todas como la primera vez, excepto quizás para los propios parmedianos que cambiaran la angustia atea presentista de la nada por la angustia atea parmediana de la repetición, claro que si tienes una buena vida no importa repetirla eternamente, lo malo será para toda esa aplastante mayoría de seres humanos que tendrán su infierno en la repetición infinita de una vida insoportable, para todos ellos (excepto los seguidores de Unamuno) la nada presentista sería su cielo particular.

Otros artículos míos sobre el tiempo:
Tiempo en Bunge
Tiempo y devenir en el materialismo filosófico
Tiempo para el presentismo filosófico
¿Qué es el ego para el eternalismo?
Henri Bergson y el eternalismo