lunes, 29 de abril de 2013

EL PROBLEMA MÁS IMPORTANTE DEL MATERIALISMO




















EL PROBLEMA MÁS IMPORTANTE DEL MATERIALISMO

Fermín Huerta Martín

Sólo es posible escapar totalmente a la tradición a riesgo de cometer injusticias y caer en la ignorancia: en lugar de descartar por completo nuestro legado filosófico, debemos enriquecerlo.
Mario Bunge

Con fecha de edición octubre de 2012 se publicó en español el cuarto tomo del Tratado de filosofía de Mario Bunge (originalmente publicado en inglés en 1979), el segundo de los tomos dedicados a la ontología que lleva por título Un mundo de sistemas, con este, Gedisa editorial ha publicado ya la mitad de los tomos previstos de los 8 que componen la obra completa de Bunge.
El libro contiene los siguientes apartados: Los sistemas, Quimismo, La vida, La mente, La sociedad, Una cosmovisión sistémica y 2 apéndices.
De entre los temas tratados en estas 400 páginas me gustaría resaltar uno por su importancia para la filosofía en general y para el materialismo en especial. Aquí denominado problema mente-cuerpo o problema mente-cerebro.
El tema lo volvería a tratar en otras ocasiones en libros como El problema mente-cerebro, Filosofía de la psicología o Fundamentos de Biofilosofía. Sin embargo aquí realiza una aproximación al tema (que ya había tratado con anterioridad en algún artículo), que voy a sintetizaros con una selección de frases de la obra aquí tratada, teniendo en cuenta la advertencia que realiza el propio Bunge:
“Nuestra adhesión al materialismo emergentista (o sistemista) no implica la afirmación de que éste ha resuelto el problema mente-cuerpo. Lo ha hecho y no lo hará, ya que el materialismo emergentista constituye una filosofía  que únicamente proporciona un andamio, o marco general, para la investigación científica detallada de los numerosos problemas que agrupamos bajo el título de “problema mente-cuerpo”. Les corresponde a los neurocientíficos y a los psicólogos abordar estos problemas; como científicos, no como filósofos aficionados ni, con mayor razón, como teólogos.”
“Lejos de ser un problema exclusivamente científico, se trata de un problema que también es filosófico.”
“Toda discusión acerca de si existe o no una sustancia mental, o de si los estados mentales son o no son estados cerebrales, exige una dilucidación previa de los conceptos generales de sustancia y estado, trabajo que la mayoría de los filósofos no se preocupa por realizar.”
“Se trata del materialismo emergentista, la doctrina según la cual (a)  todos los estados, sucesos y procesos mentales son estados de, o sucesos y procesos que acaecen en, el cerebro de los vertebrados; (b) esos estados, sucesos y procesos son emergentes relativamente a aquellos de los componentes celulares del cerebro y (c) las llamadas relaciones psicofísicas (o psicosomáticas) son interacciones entre diferentes subsistemas del cerebro o entre aquéllos y otros componentes del organismo. Esta clase de materialismo es monista con respecto a la sustancia y pluralista con respecto a las propiedades.”
“Los sistemas neuronales son entidades ontológicamente irreducibles”
“Todo sistema neural plástico se llama psicón.”
“Es posible interpretar los estados y sucesos mentales como estados y sucesos de sistemas neurales y, por ende, tratarlos de forma matemática.”
“Las funciones (lo procesos) mentales cesan con la muerte de los correspondientes sistemas neurales.”
“Las funciones (procesos) mentales no pueden transferirse directamente (es decir, sin la intervención de un canal físico) de un cerebro a otro.”
“Hay una única mente siempre que haya un único supersistema plástico. Pero si se corta este último en dos, surgen dos sistemas plásticos, cada uno con su propia mente o sistema de funciones mentales”
“Es posible controlar lo mental precisamente porque no es inmaterial”
“No hay, ni puede haber, pruebas de la acción de una mente inmaterial sobre el cuerpo, porque la ciencia no tiene acceso a lo fantasmal. Epicuro lo supo hace veintidós siglos.”
“Los sucesos mentales acontecen en el cerebro. Sin embargo, la mente, concebida como el conjunto de todos los sucesos mentales, no está en ningún lugar.”
“Los procesos mentales están localizados allí donde se localice el correspondiente psicón.”
“¿Y qué sucede con las ideas? ¿También  están en el espaciotiempo? La respuesta a esta pregunta ambigua depende de cómo se interprete “idea”. Si entendemos que las ideas son procesos de ideación, entonces las ideas están en el cerebro que las piensa, sólo ahí y durante el tiempo en son pensadas. En cambio, el llamado producto de uno cualquiera de esos procesos, vale decir, la idea en sí, no está en ningún lugar del espaciotiempo, porque no existe de forma independiente: sólo simulamos que es así. Por ejemplo, si bien pensar el número 3 es un proceso cerebral y, por consiguiente, un proceso localizado en el espaciotiempo, el número 3 no está en ningún lugar, porque se trata de una ficción que existe por convención o decreto, y esta simulación no incluye la propiedad de espaciotemporalidad. Lo que vale para el número 3 vale también para todas las demás ideas: concepto, proposición o teoría. En todos los casos abstraemos las propiedades neurofisiológicas del proceso concreto de ideación y obtenemos un constructo que, por convención, sólo posee propiedades conceptuales o ideales.
Para resumir: mientras que lo mental tiene lugar en una cabeza, las ideas en sí, puesto que no tienen ser independiente, no están en ningún lugar.”
“Los fenómenos mentales, son experiencialmente inmediatos, pero no son ni ontológica ni científicamente primarios: se trata de algo que debe ser explicado.”
“Suponemos que los pensamientos de toda clase son actividades de un sistema neural plástico”
“Pensar una proposición es (idéntico a) la activación secuencial de los psicones cuyas actividades son los conceptos que aparecen en la proposición en un orden determinado.”
“No puede haber dos pensamientos idénticos”
“Hay que distinguir el proceso creativo de sus materializaciones públicas”
“¿Qué sucede con una pieza musical durante el intervalo entre sus interpretaciones o entre las sesiones de audición, o después de que todo el mundo la ha olvidado? No existe. Si el recuerdo de la pieza ha desaparecido de todos los cerebros y todas sus partituras y grabaciones han sido destruidas, esa música ya no existe y no tiene posibilidades de resurrección, salvo por la improbable posibilidad de que sea reinventada.”
“La cultura no vive en los artefactos culturales, tales como los libros, ni en un fantasmal mundo inmaterial y autónomo: vive en los cerebros de quienes se preocupan por ella, de quienes la cultivan.”
“Las ideas, por tanto, no existen en sí mismas, como no existen los placeres ni los dolores, los recuerdos ni las intuiciones en sí. En todos los casos se trata de procesos cerebrales. Sin embargo, nada nos impide simular que existen ideas, que están “ahí” a disposición de quien las quiera tomar, que es lo que hacemos cuando decimos que alguien “descubrió” tal o cual idea. Simulamos que existen infinitos enteros, aun cuando sólo podemos pensar en un número finito de ellos”
“Mientras que la percatación sólo requiere de un sistema sensorial, la conciencia también requiere inteligencia, es decir, la capacidad de pensar y, además, de pensar en sucesos cerebrales”
“Un suceso consciente es una actividad cerebral que consiste en la monitorización (registro, análisis, control o seguimiento) de otra actividad cerebral”
“El sistema de monitorización guiará el establecimiento del psicón.”
“La conciencia no es una entidad sino un conjunto de estados de un SNC muy evolucionado.”
“La voluntad no es una entidad, sino una actividad neural”
“Todos los animales que poseen facultades mentales tienen derecho a ser llamados “personas””
“Los pacientes con el cerebro dividido tienen dos mentes, también tienen doble personalidad”
“Si un individuo adquiriese un cerebro nuevo mediante un trasplante, desaparecería tanto la personalidad del donante como la del receptor y surgiría una nueva personalidad.”
“El yo no es una entidad, sino un estado de una entidad, a saber, de un cerebro avanzado.”
Existe otra manera de abordar el problema desde un punto de vista también materialista pero radicalmente diferente del expuesto, se trata de la propuesta del materialismo filosófico. Para el materialismo filosófico existen 3 géneros de materialidad, M1 (entidades, dadas en el espacio y en el tiempo) M2 (Acoge a todos los procesos reales, dados antes en una dimensión temporal que espacial, dados en el mundo como «interioridad»: las vivencias de la experiencia interna en su dimensión, precisamente interna) y M3 (Denotamos con esta expresión a objetos abstractos (no exteriores, pero tampoco interiores)). Voy a copiaros también una serie de frases de Gustavo Bueno para conocer esta propuesta:

“El Mundo, en cuanto constituido por la symploké de los tres géneros de materialidad (M1, M2, M3) —symploké que nos remite a la Materia, en general (M), como espacio de la Ontología general.”
“1. Llamamos "Materialismo ontológico-especial" —o, para abreviar, "materialismo cósmico" (en cuanto contradistinto del "materialismo ontológico general" —o, para abreviar, "materialismo ontológico")— a la doctrina que defiende que el "Mundo" es ontológicamente tridimensional, es decir, a la doctrina que sostiene que los contenidos del "Mundo" son de tres clases diferentes (inconmensurables), a saber: los tres géneros de materialidad.”
“Por lo demás, el dolor de apendicitis es tan material como el propio intestino”
“¿qué motivos podría haber para llamar espiritual al conjunto de los números primos? Este conjunto es tan material como pueda serlo un montón de grava.”
“Cada uno de los tres Géneros de Materialidad puede ser considerado como una materia tal que, por respecto a la idea general de materia, asume la función de determinante formal, "causa formalis", al menos en el "ordo cognoscendi". Esto permite reexponer la idea general de Materia como material por respecto a los géneros de materialidad, en servicio de formas. La Materia ontológico-general aparece ahora como determinable absolutamente, y a la vez como aquello que absolutamente es "neque quale, neque quantum". Es decir, aparece como materia prima, si bien en un sentido ontológico, y no físico, como ocurría en Aristóteles. M juega el papel de Materia prima con respecto a M1 M2 y M3, que pasan a desempeñar el papel de formas universales.”
“En resolución, el "estatuto ontológico" de los colores quedaría, por tanto, bien determinado, al declararlos como entidades que existen, precisamente, en la intersección de los dos primeros géneros de materialidad.”
“No son tres mundos, sino un solo mundo, con tres dimensiones (atributos, ni siquiera "ingredientes") genéricas.”
“El tercer mundo no es producido, porque no es ningún ente o sustancia, no es ninguna cosa u objeto asimilable a los del primer mundo o segundo.”
“Contemplados desde M, los tres géneros de materialidad constitutivos del mundo no tienen por qué aparecer como «mundos megáricos» aunque yuxtapuestos, sino como «dimensiones ontológicas» de un único mundo empírico que se implican mutuamente y, en particular, con el «elemento animal» –segundogenérico– de este mundo (mucho más que de un «principio antrópico» hablaríamos de un «principio zootrópico»). Tendría incluso algún sentido ver a los contenidos del mundo como «refracciones» de los contenidos de M, con lo que contribuiríamos al menos a debilitar la tendencia a subsumir los contenidos terciogenéricos en el segundo género, como si fueran un subproducto suyo. En efecto, cuando consideramos los tres géneros desde la perspectiva de los sujetos operatorios (que convergen en un punto E, que no es trascendental en virtud de ciertas funciones a priori de su entendimiento, sino en virtud del propio ejercicio, in medias res, de los sujetos operatorios) los contenidos terciogenéricos tenderán a ser puestos bajo el severo control de M2, por cuanto éste aparece en su génesis. Pero cuando los consideramos desde la perspectiva de M, estos «canales genéticos» pueden desvirtuarse, de suerte que M3 pueda pasar a verse como una «refracción» de «algo de M» en cuanto a su estructura, independientemente de su génesis.”
“Al reducir los géneros ontológicos al género M1 recaemos en formalismo porque utilizamos esquemas construidos en M1, para explicar y comprender contenidos de M2 y M3 que les son ajenos (que son irreductibles)”.
No puedo ahora profundizar en el interesante tema de comparar estos dos sistemas materialistas, ni siquiera en un tema puntual como este, el presente artículo tiene unas pretensiones de divulgación menos profundas, aun así quisiera hacer un breve comentario sobre esto, una de las diferencias entre Bueno y Bunge es la relación que mantienen sus respectivos sistemas filosóficos con la ciencia, mientras que Bunge llega a decir en el primer volumen de su Tratado de filosofía: “La filosofía expuesta en el Tratado es sistemática y, en alguna medida, también exacta y científica”, en el tercer tomo habla de metafísica científica, de reglas del filosofar axiomático y científico o de ontología científica.
Gustavo Bueno, por el contrario,  llega a decir que “las ciencias positivas no pueden pisar de ningún modo el  terreno de la Materia ontológico-general”. Si M2 es una refracción de M (Materia  ontológico-general) y M está más allá de la capacidad de conocimiento de las ciencias categoriales, el problema mente-cerebro no tendría solución científica, solo filosófica, pues solo la filosofía puede “tratar” con M. Así el problema se podría resolver filosóficamente, pero no científicamente, pues la “estructura” de M2 es una refracción de M, las ciencias categoriales nunca podrían comprender esa estructura inaccesible a sus capacidades. Como respuesta materialista a la propuesta idealista del alma, el resultado final es el mismo, el alma, el espíritu no existe, se niega la existencia de los vivientes no corpóreos, pero se cambia el protagonista de la película, para Bunge es la ciencia, para Bueno la filosofía.
 Por el contrario, algunas de las propuestas de Bunge si están en vías de confirmación por parte de la ciencia, o al menos así interpreto yo algunas de las cosas que se dicen en el artículo El archivo de la memoria de R. Quian, I. Fried y C. Koch publicado en el número 439 de la revista Investigación y Ciencia, en relación a la propuesta de Bunge expuesta en este tomo del Tratado relativa al psicón, en el artículo de Investigación y Ciencia se llega a hablar de “células concepto” y dicen: “la cantidad de células que representan un concepto puede resultar aproximado a las 18.000 neuronas por concepto”
Esta diferencia tan radical de planteamientos desde posiciones materialistas (el materialismo filosófico de Gustavo Bueno y el materialismo emergentista de Mario Bunge) es una muestra de la riqueza del materialismo. Creo que es conveniente decir que considero la postura del materialismo filosófico en este tema como factible, de ninguna manera la podría considerar imposible o falsa, ahora bien, me decanto por la posición de Bunge, por su planteamiento, por sus argumentaciones.
Para mí el problema mente-cerebro es el más importante de los que se enfrenta el materialismo, por el problema en sí mismo y por sus connotaciones con la religión a través de la hipótesis del alma.
Si desde el materialismo (de la especie que sea) no se tuviese una respuesta al  problema mente-cerebro, la misma posibilidad de existencia del materialismo desaparecería, derrotado por la hipótesis idealista del alma. Basten estas pinceladas de Bueno y Bunge para comprender que el materialismo tiene un mínimo de dos posibles respuestas a la cuestión.
Dice Federico Alberto Lange en su Historia del Materialismo:
“Sin embargo, queremos un materialismo lógico: ¡qué el alma sea el cerebro!”
Para terminar os copio los errores que he encontrado en la edición de Un mundo de sistemas:
Pág. 25, dice “parecen ser tener”, sobra el “ser”.
Pág. 25, se cita Bertalanffy 1950 y 1958, pero en la Bibliografía esta 1950 y 1968.
Pág. 40, se cita Bunge 1959c y no está en la Bibliografía.
Pág. 43, el punto (i) termina con “:” y debería terminar con “;”.
Pág. 51, el segundo “cuantitativo” debe ser “cualitativo”.
Pág. 70, se repite la numeración de la Definición 1.19, estaba ya en la página 67.
Pág. 85, dice: “semigrupo libre generado por conjunto A”, falta “el” detrás de “por”.
Pág. 126, se repite la numeración de la Definición 3.4.
Pág. 152, se cita Dobzhansky 1974, pero en la Bibliografía solo aparece 1970.
Pág. 156, la formula etiquetada (3.7) tiene un par de corchetes finales sin los corchetes iniciales y que no aparecen en la edición en inglés.
Pág. 204, dice “porque está por detectores”, falta “compuesto” después de “está”.
Pág. 207, en la figura 4.5 pone P2 P1 P2 y debería poner P1 P2 P3 y pone S2 S1 S2 y debería poner S1 S2 S3.
Pág. 238, se repite la numeración de la Definición 4.52, que ya se había usado en la pág. 237, después se salta la numeración y se pasa en la pág. 239 a la Definición 4.54.
Pág. 324, dice: “De eso precisamente se tratan”, sobra el “se”.
Pág. 338, dice: “tenemos una cada dinámica”, “cada” debería ser “caja”.
Pág. 396, en el Índice de materias pone: “problema mente-cerebro 245”, pero en la página 245 pone “problema mente-cuerpo”. En la pág. 173 si se haba de problema mente-cerebro.
Pág. 383, en la Bibliografía la entrada de Oró no tiene fecha. Es 1974 según la edición en inglés.


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